ARTÍCULO: A propósito de W. Turner, pintor

En el año 2014 parece haber estado de moda el pintor paisajista inglés. Desde el 10 de septiembre y hasta el 25 de enero de 2015 se exhibieron en la Tate Gallery de Londres una buena parte de las últimas obras de Joseph Mallord Willian Turner, un pintor controvertido en su época, en especial en sus últimas obras, motivo de la exposición, incomprendidas entonces. Hoy día, sin embargo, 160 años después de su muerte, el pintor da nombre al más importante premio del arte británico actual, el Turner Prize.
Por si ello no bastara, coincidió también en esos días, el estreno de Mr. Turner, una película del género denominado biopic del reputado director y guionista Mike Leigh, que recorre los últimos veinticinco años de la vida de nuestro artista, hombre, sin lugar a dudas, extravagante y complicado, pero un genio de los pinceles que llegó a ser considerado como el pintor de la luz. Es este Joseph Mallord William Turner el que nos interesa ahora en este breve artículo del blog: su vida y su pintura, sus fuentes, sus seguidores y el influjo que su interpretación del arte legó a la posteridad.
Qué es el Romanticismo, se pregunta Baudelaire en su libro Curiosidades estéticas. Qué es el romanticismo. Y continúa: “quien dice romanticismo, habla de arte moderno- es decir, de intimidad, de espiritualidad, y de color, de ambición de infinito- expresado por todos los medios que poseen las artes”. Y más adelante añade: “ante todo es preciso conocer los aspectos de la naturaleza y de las situaciones del hombre, cosa que los artistas del pasado han desdeñado o no han conocido”. A ello se aplica Turner, a la contemplación de la belleza, esencialmente romántica, cuando afirma que “el romanticismo es hijo del norte y que el color, los sueños y la magia son hijos de la bruma”.
Algunos trazos de su vida. J.M. William Turner, hijo de un modesto barbero que ejercía en Covent Garden, era extremadamente impulsivo, taciturno y solitario y tuvo una vida especialmente agitada y azarosa, marcada por una época rica en grandes eventos como la revolución francesa, las guerras napoleónicas o el advenimiento de la llamada revolución industrial. Ya en edad muy temprana se dedicaba a copiar grabados y a dibujar o pintar pequeñas acuarelas. Sus toscas maneras y vestidos estrafalarios, su fama de avaro y su afán por vivir aislado, le granjearon pronto una fama que le impedía prosperar. Una amiga de su juventud le describe como una persona “singular y silenciosa, desagradecido y descuidado, desaliñado en el vestir, cualquier cosa menos un hombre de apariencia agradable”. A Turner le importaba poco lo que los demás pensaran de él (se cuenta que en una ocasión un miembro de la Academia le llamó reptil, a lo que Turner contestó con frialdad: “si señor, soy un gran reptil, con malos modales”. El sentido estrafalario de su vida le duró hasta la misma muerte. Aunque hay diversas versiones, parece que Turner murió durante una de sus ausencias hacia lugares desconocidos y que su cadáver se encontró en una vivienda miserable en las cercanías del puente de Battersea, en el Támesis, donde nadie le conocía por su verdadero nombre.

En diciembre de 1789, Turner fue admitido en la Royal Academy, a la edad de 15 años. Discípulo de un pintor de acuarelas, algo usual en la pintura inglesa del siglo XIX, sus primeros maestros y sus intenciones iniciales fueron dominar la pintura de estilo arquitectónico, historicista y topográfico. “ Por formación y predilección, Turner era un pintor de acuarelas- escribe K. Clark-. ..El propio Turner, en la época de sus grandes éxitos, concentró sus esfuerzos en dominar el óleo, pero nunca cesó de usar la acuarela, tanto como una ayuda para su memoria retentiva como para las numerosas ilustraciones de libros con grabados en las que siempre estaba trabajando.”
Uno ve la obra de Turner y piensa en un artista sensible, romántico y elegante. Luego se acerca a su figura, a su historia personal y a abundantes hechos de su vida, y encuentra a un hombre misántropo, escasamente agraciado, que, tras luchar por ocultar sus orígenes y su equívoca presencia, navega entre la frustración y el éxito, la fidelidad a sus ideas y su agresiva relación con otros artistas quizá más afortunados en la consideración social.
Los objetivos de Turner. Bien sea por su extraña relación con la gente que le rodeaba, fueran pintores o no, bien sea por su eterno afán de huir de la humildad de su cuna y de la menesterosidad, Turner consagró su vida a tres objetivos principales:
1. Aspirar a ser reconocido por las gentes del arte como lo eran los otros dos grandes pintores del paisajismo inglés de la época, Reynolds y, sobre todo, Constable.
2. Adquirir, además, una personalidad propia, diferente aunque heredera, tanto de la tradición naturalista italiana en la pintura de paisajes, como de la del arte nórdico holandés.
Y en tercer lugar, por último, dejar una escuela, una herencia en su estilo, un legado y unos sucesores, por su modo de pintar.
Entre las pasiones y efectos que producen mayor asombro en relación con la naturaleza, en ensayista E. Burke había establecido entre otros: el temor, la oscuridad, la soledad, el silencio, la vastedad, la infinitud, la grandeza, la luz… A ello se apunta nuestro artista, armado con su caballete frente a un bello paisaje o a cualquier otra prodigiosa manifestación de la naturaleza; mientras muchos de sus contemporáneos se ocupaban de otra estética, Turner viajaba para mantener una relación apasionada con ella, dejándose fascinar por esos fenómenos sublimes, la aurora, el ocaso, que causaban miedo o admiración por su carácter novedoso, agreste u hostil. Ese parece el motor que le movía a evolucionar desde el paisaje clásico e ideal, mero decorado, a una visión más profunda, más humana si se quiere, en la que es el propio paisaje quien pasa a ser el protagonista. Se trataba de viajar hacia dentro, divagar, recrearse en la contemplación y mirar el paisaje para atraparlo con el pincel. Un artista solitario que contempla el paisaje deleitándose en sus propios pensamientos.
Para contemplar su obra hemos de convertirnos en espectadores activos si queremos sentir lo que el pintor sentía al pintarlo. Sus difuminados e imprecisiones no son otra cosa que el resultado de la detenida observación a la que somete a su contemplación de los fenómenos naturales. Tan fiel para formar parte en esa época del academicismo reinante, como capaz de buscar nuevas formas de tratar el color, la naturaleza, los fenómenos meteorológicos, la nieve, las nubes, la niebla ó el viento y la tormenta.
Hacia el final de su vida, la pintura de Turner evolucionó hacia la abstracción, con el color y la luz como únicos elementos. Incomprendido en su tiempo, muchas obras de esa época permanecieron almacenadas en los sótanos de la Academia. Su modo de pintar era innovador; eso de abandonar el estudio y dedicarse a observar el paisaje y sus cambios, hacer dibujos y esquemas, tomar notas sobre los efectos de la luz y sus efectos era tan revolucionario que haría de él uno de los precursores de los impresionistas. Y es que Turner era un visionario, un pionero de muchas de las ideas del impresionismo e incluso de algunos de los matices de la pintura abstracta. Lo suyo era un concepto de la pintura basada en las emociones, en lo fascinante, lo asombroso y en la naturaleza fuera de control.
Una última reflexión. El último cuarto de siglo del pintor, sirvió al artista para aprovechar una fructífera vida que completaba entre viajes, pintar nuevas obras, pasar temporadas con la aristocracia en la campiña y frecuentar burdeles. Aupado por la Royal Academy y por el público más exigente del Londres de final de siglo, había logrado alcanzar la aceptación social que tanto había deseado y la fama de gran pintor, un artista puente entre los antiguos maestros y las jóvenes corrientes artísticas que dominarían los primeros años del siglo siguiente. Por fin podía gozar con los tres pilares que sustentaban su creatividad: la pintura en sí misma, la naturaleza y el reconocimiento social.
Gustó mucho a partir de entonces su necesidad de evolucionar, de abandonar la pintura arquitectónica, clásica, de sus primeros óleos hasta llegar a los trazos leves y apuntados, casi abstractos de su madurez. Al mismo tiempo sorprendía su manera de ver el paisaje, sumido en la naturaleza, tratando de captarlo en todos sus movimientos. Las pinturas de Turner azotan en medio de sus tormentas y vientos embravecidos y depositan en nuestros labios la sal y el agua de las olas. Se te mete en los ojos el vapor y el polvo de carbón de sus barcos, sus trenes y sus remolcadores. Y cuando pinta las Casas del Parlamento, atrapados en ese voraz incendio, el calor se siente como si uno estuviera cercano a las llamas.
En su testamento Turner, consciente ya de que a ojos de sus compatriotas había alcanzado el Olimpo, legó a su país sus cuadernos de dibujos, y un gran número de cuadros, razón por la que la mayor parte de su obra se encuentra hoy día en la Tate Gallery y en la National Gallery, ambas en Londres.

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ARTÍCULO: Un cierto narcisismo social

Muchos son los que dicen que nuestra sociedad vive inmersa en el narcisismo, un modo de vida en el que la ciencia, la tecnología, la conquista del espacio y los avances en todos los campos del saber están llevando al ser humano a padecer lo que la psicología denomina el “complejo de Dios”. Los medios de comunicación avasallan al lector, oyente o televidente, con los rutilantes reflejos de la moda, las dietas del momento, la riqueza, la fama y el poder. La admiración por uno mismo, la seguridad en las ideas propias, la ausencia de imperfecciones físicas, la exposición de sus gestos al elogio y la admiración, convierten a los personajes que aparecen en tales medios como modelos a imitar, seres tan carismáticos que provocan en los demás una clase de envidia que conduce al simple y con escasa capacidad de análisis a construir su yo en base a una relación superficial con tales entes de ficción. Una tipología bien conocida, la de esas personas que se sienten vacías y sin sentido salvo cuando replican en sus vidas el estilo endiosado de sus héroes de cartón. La psicología humanista habla de la tendencia de algunos a sentirse bien solamente cuando se admiran a sí mismos como fiel reflejo del modelo objeto de su imitación. Uno de los síntomas básicos para lo que clínicamente se define como un trastorno narcisista de la personalidad.
Individuos con tristeza vital, apáticos, sin ganas de vivir, o sujetos engreídos, egocéntricos, manipuladores, necesitados de obtener admiración y con una fuerte sensación de pérdida de su yo, son dos ejemplos característicos de lo que quiero expresar. Por un lado todos queremos ser aceptados, todos buscamos ser queridos, ensalzados y reconocidos; por el otro se observa que cada día la autoestima personal depende más de la estima que nos muestran los demás. Y en el mundo de hoy son muchas las instancias que manipulan a las personas haciéndoles creer que el modo más rápido, alegre y ligero de alcanzar la estima de los demás es a través de variados mecanismos superfluos (drogas, sexo, poder, dinero, belleza, fama) que, si no alimentan el espíritu, generan en cambio una cierta sensación de dominio y seguridad.
Qué lejos parece estar hoy nuestra sociedad de contemplar la belleza física, la fama, el éxito y la popularidad, solo como un concepto coyuntural, determinado más por las cambiantes costumbres de cada época, de un espacio cultural o una región. Qué cerca, en cambio, de las descripciones patológicas y de los trastornos psicológicos que incluyen la grandiosidad, el deseo de gloria, la falta de empatía, el egocentrismo, el exhibicionismo sin trabas o los fallos y fracasos en la relación interpersonal. Lo dicho, puro narcisismo social.

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NOTICIA: RESUMEN DEL BLOG, AÑO 2015.

Hola a todos y MUY FELIZ AÑO 2016.
A continuación resumo el informe anual del funcionamiento de este blog durante al año pasado enviado por WordPress.

Nº de Visitas: 2100.
Nº de nuevos artículos publicados: 19.
Total de artículos publicados desde el nacimiento del blog ( mayo 2012): 128.
El blog ha registrado entradas desde 33 países. (Algunas referencias: Perú, 229. Argentina,70.USA, 105. Argelia,9.Francia, 23. Ucrania,7. España, 919.Colombia,202, ó México, 167).
Total de visitas desde el inicio del blog: 8654.
El blog sigue siendo polifacético, tocando temas variados como arte, alimentación, situaciones sociopolíticas, música, el mundo del libro, medicina, filosofía, generalidades ó psicología.
En el DEBE se apunta la escasez de Comentarios de los lectores.
El acceso al blog se produce a través de su propio título (todoestáenlaspalabras), facebook.com, translate.google.com, web.whatsapp.com, wordpress.com Reader y a través de elcielodelgavilan.ignaciogavilan.com.
Si pensáis en algún modo de mejorar el blog, no dudéis en comunicármelo.

GRACIAS POR EL SEGUIMIENTO Y RENOVACIÓN DE MI COMPROMISO DE SEGUIR PUBLICANDO ARTÍCULOS VARIADOS MIENTRAS SIGÁIS AHÍ.

José M. Hernández

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ARTÍCULO: Camino a la idiotización

El aumento de mensajes en los medios de comunicación, la profusión de imágenes sobre ciertos estilos de vida, una educación efímera, sin verdaderos procesos de profundización, y el afán de las élites políticas, culturales y económicas, conducen a nuestra sociedad hacia un proceso degenerativo cercano a la idiotización.
Día tras día, hora tras hora, llegan a nuestra mente, a nuestro hogar y al mismo seno de nuestras relaciones interpersonales, imágenes de unos seres arquetípicos que hablan, cantan, viajan, hacen el amor, disparan, y nos enseñan lo que comen, nos cuentan lo que se lleva, nos invaden con su glamur e inoculan en nuestro ser la necesidad de llegar a ser como ellos. Es así como, mediatizados por la ansiedad de no perder la comba de lo de más actualidad y abrumados por el temor de quedar fuera de juego a la vista de los demás, sustituimos nuestro original modo de entender el mundo por un sentimiento adaptativo emocional, un “como si…”. Es ese infausto proceso social lo que denomino Camino a la Idiotización.
* Periodistas sin fondo y de escaso nivel profesional, los que hablan por hablar de cosas archisabidas que repiten una y otra vez, o de dimes y diretes sin la menor comprobación, de informaciones sesgadas e inventadas, bajo el repetido amparo de la tan cacareada libertad de información.
* Politiquillos sin peso, criados en las aulas y bares de universidad, gente que ha aprendido a vender muy bien- verbo florido no les falta-una visión de la realidad extraída de los libros, de las tormentas de ideas y de sus conciliábulos doctrinales.
* Personajes criados a merced de las ondas de televisión. Tras unos pocos años de rápido famoseo, engordarán el día de mañana la lista implacable de los juguetes rotos. Lejanas, muy lejanas las engañosas aguas de la popularidad.
* Modernos héroes del deporte que parecen superhombres, que alimentan una épica leyenda al margen de su valía real como personas corrientes, iguales a los demás.
* Actorcillos de medio pelo, reyes del jí,jí, já, já. Que hablan y hablan de teorías manidas y se encumbran a sí mismos por encima de los demás. Que se consideran intocables, otra raza social, y confunden el yo teatrero y parlanchín que presentan en público con su verdadero interior y con su auténtica personalidad.
* Programadores de televisión, tan necesitados de “vender”, que jamás tienen en cuenta conceptos antes habituales como ética, legitimidad, manipulación o moralidad social.
* Parlamentarios con poca formación, pequeña experiencia en los asuntos públicos y escaso interés por analizar los verdaderos problemas de la sociedad mientras abundan en declaraciones al hilo del runrun de la calle y de cualquier titular.
* Otro día, si quieren, hablamos de lo de las redes sociales y de su capacidad para idiotizar.
* Y junto a ellos los ciudadanos. Al día en todo, al instante, ocupado nuestro tiempo por tales mensajes sin dejar espacio para la reflexión. La falta de pensamiento nos conduce a la ignorancia. La ignorancia que ignoramos nos trae la felicidad.
Votamos a quienes nos roban. Comulgamos con cualquier doctrina y admiramos a quien nos propone objetivos imposibles o alguna barbaridad. Nos nutrimos de la publicidad.Rugimos como la marabunta. Creemos en las fantasías y damos fe a las mentiras para mentir como los demás. Somos lo que imitamos, imitamos lo que vemos, vemos lo que nos venden, nos venden lo que otros necesitan porque viven de la persuasión. Del no pensar o vivir bajo el embrujo de quienes nos lo dan todo hecho se nutre el proceso de la idiotización.
Es así como otros rigen nuestras vidas, organizan nuestra economía diaria, animan nuestras aficiones, aprueban nuestras leyes, se cuelan en las pantallas, en las revistas, en móviles y ordenadores para alimentar nuestras tontas creencias en otros modos de vivir. La ignorancia trae la felicidad.
“Quien vive toda la vida bajo el señorío de los otros, vive muerto”, una frase resumen que se atribuye a Sartre.

OS DESEO FELICES FIESTAS PARA TODOS. SERENIDAD ANTE EL FUTURO Y TOMAR FIRME EL TIMÓN ANTE LOS TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE EN QUE NAVEGAMOS HOY. HASTA EL 2016.

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ARTÍCULO: La medicina evolutiva.

El profesor José Luis Arsuaga, eminente paleontólogo, catedrático de la facultad de medicina de la Universidad Complutense, estudioso e investigador de la evolución humana tras los hallazgos de Atapuerca( Burgos), dictó hace no mucho tiempo una charla-conferencia sobre lo que él denomina Medicina Evolutiva ó Evolucionista, ante un auditorio de colegas y estudiantes de la facultad.
Lo que sigue es un sucinto resumen de su animada disertación:
• Todo lo que va apareciendo en las investigaciones afirma que nosotros,los homo sapiens, hemos asimilado algunos genes del hombre neandertal. Desde que en 1998 se descubrió el esqueleto de un niño humano de hace 24.000 años, se ha consolidado la vieja idea de una posible hibridación entre los neardentales y el homo sapiens. Algunos científicos dicen, incluso, que hay al menos un 20% de genes neardentales que sobreviven en nuestro legado genético; que hemos heredado, por ejemplo, el lupus, la enfermedad de Crohn o la cirrosis. Algo, pues, de neandertal tenemos los que estamos al norte del Sahara, esperemos que no hayan sido su frente huidiza, el mentón haia atrás y sus piernas cortas, mucho menos sus gruñidos como forma de expresión o la ausencia de lo que hoy día llamamos pensamiento simbólico. Las raíces del hombre son muy viejas, más antiguas según van apareciendo nuevos restos, sobre todo en Africa. En Atapuerca se han hallado algunos restos con, por lo menos, 780.000 años. Y el origen es SIEMPRE en Africa. En Europa hay restos de 180.000 años, y los siguientes son de 500.000 años. Luego no sabemos lo que ocurrió. Hay miles de años de los que no sabemos nada.
• La medicina evolucionista parte del principio de que no es posible que estemos explicando la medicina ahora como si Darwin no hubiera existido. Darwin vivió en 1809, luego la medicina tiene que cambiar. Como le pasa a otras ciencias, la economía, el derecho, etc.
• En todas las disciplinas, sucede eso, hay pues que ver si el hecho de que todos tengamos parecidas raíces biológicas tiene algún interés para tratar otras cuestiones: las empresas son vistas como especies, los mercados como ecosistemas, incluso las leyes que regulan el flujo comercial son muy parecidas a las biológicas.
• Igual que hace tiempo que se ha descubierto que la economía no se formaliza con criterios exclusivamente utilitaristas, sino que la gente responde a otros reflejos (pulsiones emocionales o biológicas, publicitarios, de estatus, etc.), que no todo se puede explicar en términos monetarios, sino que hay cosas en la economía que solo se pueden explicar por la condición humana, así sucede con la medicina.
• En el mismo sentido está el ejemplo del Derecho Natural: por qué todos los pueblos del mundo tienen y han tenido como idea la existencia de la justicia distributiva Hasta hemos descubierto que hay primates que también tienen un comportamiento justo, basado en una cierta justicia; instintivo, si se quiere, pero que la noción de justicia no es exclusivo de nuestra especie. Hay ahí una raíz biológica. Ese derecho natural, con el que nacemos y compartimos todos los seres humanos, independientemente de la cultura a la que pertenezcamos, cuyo origen no se entendía y se adscribía a la divinidad, aparece así como algo biológico y con origen en una raíz evolutiva. Se podría llamar Derecho Biológico.
• Qué pasa, entonces, con la medicina evolucionista. En los últimos milenios ha habido mucha selección natural en el ser humano en relación con las pestes y los cambios en los hábitos de vida y en las costumbres. Eso ha cambiado el genotipo de los individuos. La evolución suele tener que ver con el sistema inmunitario o con la alimentación. La idea central es que el hombre está adaptado, por su evolución biológica, a lo que en Biología se llama un Nicho Ecológico; estamos adaptados a ser una especie determinada y a ocupar uno de tales nichos. Pero en tiempos recientes la humanidad ha creado un mundo artificial y no ha habido, todavía, mucho tiempo para adaptarse. Y esa es una de las primeras preguntas que hay que hacerse: En qué medida hemos cambiado para adaptarnos al mundo artificial en que vivimos y si ya ha habido o está en marcha una cierta evolución.
La medicina evolucionista lo que se pregunta es cuántas enfermedades son el resultado del conflicto entre nuestras adaptaciones y el medio artificial en el que vivimos. Por qué aparecen esas nuevas enfermedades. Qué estamos haciendo mal para que eso se desarrolle. Cómo entenderlas y cómo prevenirlas (ejemplos: todas las patologías orales son producto de la alimentación; la miopía, por el acercamiento de los ojos a la letra pequeña y la lectura mal enfocada; las enfermedades cardiovasculares relacionadas con hábitos alimenticios. Es más, incluso, hoy día hay un 40% de cesáreas. Y el médico biólogo se pregunta, qué pasa, ¿es posible que el 40% de las hembras no pueda dar a luz de forma natural? ¿Qué está pasando? Es decir, un cambio en las condiciones ambientales, produce un problema de salud nuevo y desconocido hasta entonces.
• La evolución humana se produce cuando hay una presión brutal (pestes, mortalidades, etc). Una guerra, en cambio, no es una selección natural, porque los que viven o mueren en ellas constituyen un proceso aleatorio. No es una selección orientada. Y parece que esa evolución se está ralentizando en los últimos tiempos.
* Lo más grande que puede hacer el ser humano es no seguir las directrices de su naturaleza y de la biología. La ciencia está aquí para desafiarlas, para que los débiles tengan tantas oportunidades de vivir como los fuertes. Una persona no son sus genes, es mucho más. Hay que luchar contra que sean los genes a solas los que determinen quien vive y quien no y cómo vivir.
* Al final, los consejos que se les podrían dar a los pacientes para una vida sana, se resumen en uno: “sea usted paleolítico”: ande, muévase, no mire todo el día cosas desde tan cerca, siéntese bien, coma sano, no se forre a grasas, no tome cosas artificiales, no mezcle azúcares con grasas. Ojo también a los superestímulos, de la publicidad sobre todo, que estimula nuestras apetencias y necesidades vitales. Porque la sociedad de consumo funciona con superestímulos, dar mucho, consumir mucho de lo que nos apetece, aunque sea una bomba.
• Todo lo dicho para lo orgánico o biológico, también vale para lo mental. Qué tipo de vida llevamos, qué hábitos de vida tenemos, que nos produce trastornos mentales o disfunciones. Por tanto, de nuevo, sea usted paleolítico, hable con la gente, coma sano, juegue con los niños, tómeselo con calma…
• Respecto a la prolongación de la vida, hasta donde tiene sentido,según qué condiciones, en qué circunstancias, TENEMOS UN PROBLEMA. Porque no va a bajar nadie de lo alto a decirnos lo que tenemos que hacer.
* Lo que hoy día sabemos, y lo que descubrieron los Ilustrados en los años de la Razón y la Luz es que estamos solos. Y que nos las tenemos que apañar nosotros. La Ilustración se puede resumir en “Ya somos mayores de edad, ya somos adultos; ahora, cojamos nuestro destino en nuestras manos”.

SOMOS MUCHOS LOS CIENTÍFICOS QUE QUEREMOS CREER QUE UNA CIENCIA HUMANISTA ES LA RESPUESTA.

( SI SE UTILIZA EL CONTENIDO, SE RUEGA MENCIONAR LA PROCEDENCIA, LAS PALABRAS DEL PROFESOR ARSUAGA EN ESTE CASO)

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ARTÍCULO: Opiniones, caos y estupidez

Pedimos un poco de orden para protegernos del caos. Extraviamos nuestras creencias, queremos que nuestras ideas se afirmen mediante la constancia de algunas reglas para, en último extremo, en caso de no lograrlo, agarrarnos inconscientemente a opiniones ya establecidas.
Afrontamos el temor del caos con las virtudes de nuestro pensamiento.El arte, la ciencia y la filosofía son las tres grandes formas que adquiere el pensamiento. Con el arte tratamos de hallar algo finito que nos explique el infinito; con la ciencia renunciamos a buscar lo infinito con tal de conquistar un mundo de referencias y certezas; con la filosofía pretendemos salvar lo infinito dándole consistencia mediante la elaboración de conceptos, de ideas o de personajes definidos por su estabilidad. Pensar, así entendido, se lleva a cabo mediante los conceptos, las referencias de la ciencia y las sensaciones del arte.
Platón explica a Menón la diferencia existente entre el saber, la fijación de ideas llegadas a nuestro pensamiento y la movilidad de aquellas y cambios de parecer establecidos por las corrientes de opinión en vigor. Si el saber se basa en razones, en fundamentos ligados a la razón y en la ciencia, las opiniones son inestables, a menudo parciales y poco perdurables en el tiempo. Es por ese motivo por lo que las opiniones establecidas, las corrientes de opinión y las maneras de pensar en boga en cada momento son un recurso óptimo para explicar las cambiantes decisiones del hombre, sus pasiones sin freno y la sinrazón. La filosofía, el arte y la ciencia, en cambio, proporcionan cada una por su lado las reglas, sensaciones y conceptos que nos sirven de paraguas contra el caos.
“Los seres humanos– escribe Carlo M. Cipolla- poseen el privilegio de tener que cargar con un peso añadido, una dosis extra de tribulaciones cotidianas provocadas por un grupo de personas que pertenecen al propio género humano”. Es un grupo de personas variable, universal, que no se rige por ninguna ley dictada por el conocimiento, la experiencia y la tradición, sino por la estulticia proveniente del abrazar opiniones en vez de relacionarse con el pensamiento y el saber. La existencia de tales personas nos lleva a considerar las cinco leyes fundamentales de la estupidez humana, feliz hallazgo del pensador Cipolla en uno de sus ensayos:
Primera ley fundamental: Siempre, e inevitablemente, cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.
Segunda: La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa misma persona.
Tercera: Una persona estúpida es aquella que causa un daño a otra persona o grupo sin obtener, al mismo tiempo, provecho para sí misma o incluso un perjuicio para otro.
Cuarta: Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas; olvidan que en cualquier momento y lugar tratar o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un error costosísimo.
Quinta ley fundamental: La persona estúpida es el tipo de personaje más peligroso que existe. El estúpido es, incluso, más peligroso que el malvado.
” Las tendencias culturales que prevalecen hoy día en los paises occidentales favorecen una visión igualitaria de la humanidad. Se prefiere pensar en el hombre como el producto en masa de una cadena de montaje perfectamente organizada” – continúa el pensador. El cerebro es el que piensa y la filosofía, el arte y la ciencia son los tres agentes con los que el cerebro se convierte en sujeto, en el hombre que piensa. Pero, como decíamos más arriba. nos extraviamos al pensar. O como expresa Manuel Rivas en uno de sus artículos: ” El conocimiento humano aumenta, pero la irracionalidad humana se mantiene igual”
La lucha del ser humano contra el caos de los hechos, imágenes y explicaciones fútiles no es más que el instrumento de que nos valemos contra la opinión. Porque de las opiniones establecidas procede la mayor parte de las desgracias de los hombres. De ahí la responsabilidad de los padres, los formadores de opinión, artistas, comunicadores, ensayistas, pensadores y, principalmente, los políticos.

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ARTÍCULO: Cementerios, velorios y otras menudencias.

“Cuando en el barrio había un muerto de gran calidad
la muchachada sabía como aprovechar
y hasta el velorio llegaba con toda intención
de llorar un poquito y tomar anís”.

Cantaba George Brassens con su fina ironía y suave humor, fiel reflejo, no obstante, de las viejas costumbres en relación con los rituales que rodean a la muerte.
Polvo eres y en polvo te convertirás. Ceniza a la ceniza, tierra a la tierra. Enterrar es devolver a la tierra lo que fuimos, un sueño dentro de un sueño, dice Shakespeare, la única verdad inamovible que encontraremos en nuestro paso por este mundo. De ahí la importancia que la tumba tiene para la memoria de los muertos. Los cambios en la cultura de la muerte y de los ritos mortuorios me llevan a dedicar estas líneas a los rituales funerarios: cementerios, epitafios, plañideras, hornos crematorios, velatorios, servicios mortuorios, un sinfín de costumbres para sufrir, adornar, disimular o tratar de entender el hecho cierto de la muerte, esa palabra que apenas se pronuncia porque quema los labios (Octavio Paz, dixit).
En la Roma antigua no existían los cementerios; las tumbas, los mausoleos y los enterramientos se hacían en los márgenes de los caminos y las vías que llevaban a las ciudades y a los pueblos. Ahí está la Vía Apia, la tumba de los Escipiones, la puerta de San Sebastián, la tumba de Geta, de Priscila o las catacumbas de San Calixto. El sepulcro más visitado de la Vía Apia es la tumba de Cecilia Metela, pero también es recordable el mausoleo de Séneca.
Y en las tumbas, los epitafios, inscripciones grabadas sobre las tumbas. “La vida es una carrera, vanidad de vanidades” (Eclesiastés 1,2) es uno muy popular. “¿Corres?, yo corro, ¿hasta donde?, hasta aquí”, puede leerse en un sepulcro de la antigua Siria. Otros son falsos, leyendas inciertas que corren de boca en boca para definir al difunto. En la tumba de Groucho Marx pone “perdonen que no me levante”, (en realidad no pone nada); en la de Orson Welles se lee “No es que yo fuera superior, es que los demás eran inferiores”(tampoco existe); en la de Alfred Hitchcock reza “Cristo es lo que le pasa a los chicos malos”(también falso); de la de H. Bogart se habla de un epitafio también supuesto que dice”ya sabía yo que no tenía que haberme pasado al martini”. Y es que en esto de los epitafios, entre la pedantería, los chistes, la mitificación del muerto, la publicidad o el reclamo turístico, se cometen tantas tropelías como en los anuncios de la tele.
Autoepitafio del poeta cubano Reinaldo Arenas, fallecido en N. York en 1990: “Vivió para vivir que es ver la muerte/como algo cotidiano a la que apostamos/un cuerpo espléndido a toda nuestra suerte.Supo que lo mejor es lo que dejamos/precisamente porque nos marchamos. Todo lo cotidiano resulta aborrecible/solo hay un lugar para vivir, el imposible.”
A veces no hay epitafios sino simples conjuros: “Os conjuro, por Dios, que nadie ose abrir el sepulcro y transportar mis huesos”. O, en otras ocasiones, junto al nombre del muerto aparecen solamente relieves o grabados del oficio que tuvo en vida (un jamonero, en la catacumbas de Santa Inés en Roma, un panadero que muestra sus labores propias- amasado, moldeado, horno- junto a Porta Maggiore, también en Roma; un zapatero con los dos tipos de hormas que usaba para labrar los zapatos o las que se pueden ver en el museo romano de Mérida, una tabernera, o en el museo arqueológico de Madrid, un niño minero que lleva en las manos su lámpara de aceite y su piqueta.
Y siempre las plañideras, la institución de las lloronas, mujeres que acompañaban a los familiares del difunto para dejar constancia del dolor con sus ayes, lágrimas, gritos y lamentos tras recibir de su directora el tono que debían tener su tristeza y los lloriqueos. Unoficio rentable, seguro por su persistencia, una profesión tan estimada que se aprendía y se transmitía de madres a hijas. Pero no hay que irse tan lejos en el tiempo; las choronas gallegas, las nigaregileaks navarras y las erostariak vizcaínas, eran lloronas autóctonas que mantuvieron su auge durante bastantes siglos.Plañideras y lloronas, un oficio tan antiguo como la propia muerte.
Si de cementerios hablamos, mencionaremos unos cuantos ejemplos por sus características extraordinarias:París, cementerios Pere Lachaise, Montmartre, Montparnasse y Les Invalides( son legión los pintores, arquitectos, bailarines, militares, escultores, escritores, músicos y cantantes que en ellos descansan en paz; la visita a sus tumbas constituye uno de los principales atractivos turísticos de la Ciudad de la Luz. Su memoria sigue viva en el imaginario de los turistas. Santos, Brasil, y sus rascacielos cementerios. Abiertos y llenos de jardines parecen ser el futuro en los países nórdicos. Una solución a lo grande que empequeñece y desmerece la de los bloques de nichos españoles.Berlín y el cementerio Dorotheenstadtischer, nutrido por los difuntos de las élites intelectuales alemanes. Marcuse, Hegel, Gottlieb Fitchte, Brecht, Mann, arquitectos, artistas, actrices, directores, impresores, políticos, todo un universo de ciudadanos famosos, respetables y poderosos. Cementerios civiles, en los que famosos y anónimos sin creencias religiosas prosiguen desde sus tumbas las luchas ideológicas habidas en nuestro país entre la Iglesia y el Estado. (Así dice José Jimenez Lozano en su obra Los cementerios civiles que la incomprensión y las diatribas que se dan en España sobre los cementerios civiles es el símbolo de nuestra incapacidad para entender la convivencia como una vida civil;”aquí yace media España, murió de la otra media”,es la frasede Larra que mejor refleja la existencia del cementerio civil).Cementerios minimalistas, a tono con la arquitectura moderna; cubos, bloques ciclópeos y grises y ausencia de decoración entre pequeños bosques de pinos y jardines, dibujan las tendencias de los cementerios del futuro, como el del bosque de la ciudad de Estocolmo, un parque donde las tumbas alternan con los joggers, las parejas que pasean, los ciclistas y corredores. Espacios verdes, cafeterías y zonas de descanso o zona de juegos infantiles, son otras nuevas ideas que ayudan a difuminar en la mente del hombre moderno el ciclo de la vida. Porque la historia del hombre, hasta ahora y en el futuro, se seguirá cruzando con la muerte, cada día, a cada instante.
Todo son cambios en la actualidad: tanatorios modernos, cremación, columbarios, homenajes a la vida, maestros de ceremonias, una cultura funeraria que se integra en nuestra vida diaria de manera natural. Lo viejo y lo oscuro dan paso a los espacios y los actos abiertos.
Y escuchamos de nuevo a G. Brassens: ” Qué se han hecho los velorios del ayer/los cortejos, cortejos cortejos, cor de nuestros abuelos/que iban a los tumbos y al revés/los finados, finados, finados, finados, fi tan gordos y buenos…….Hoy esa antigua carroza es un coche velos/que se lleva a los muertos a todo vapor/hoy ya no existe ese dulce placer infantil/de tropezar con la bosta siguiendo hasta el fin”.
El número de tanatorios en España está en torno a los 1000, el de hornos crematorios a 250, el sector de empresas funerarias ha dejado de ser local para caer en las manos de unas pocas grandes compañías; las aseguradoras han entrado en el sector y los antiguos seguros de deceso, remozados, contribuyen hoy día a impulsar sus cifras de negocio. Y es que aunque la crisis ha recortado precios y disminuido el uso de los servicios, las empresas saben muy bien que la clientela de su negocio jamás les va a faltar.
La novedad de los llamados Lares, reinvención del antiguo lararismo romano, elaboración de colgantes y anillos con metales y minerales preciosos aleados con cenizas del difunto. ¿Desea usted revivir su memoria, acompañar sus sentimientos?; ahora ya puede hacerlo, ahora puede lograr que su querido difunto vaya siempre con usted.
Mas que quieren que les diga, a pesar de los cambios aún quedan nostálgicos que siguen a Brassens:
“Por eso yo quiero un entierro de pompa y festín
sin esos velorios no vale la pena morir”.

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