ARTÍCULO: Las slow cities de la slow food

Hoy en día se habla de slow food, slow cities, Km0, como respuesta al deterioro de unas costumbres de vida duramente afectadas por la globalización. Otras etiquetas ya popularizadas, como bio, ecológico, natural, sostenible o macrobiótico, conforman un conjunto de tendencias en la alimentación que no se sabe muy bien si son  planteamientos que nos llevan hacia una novedosa gastronomía, enfoques más saludables para la alimentación humana o producto de nuevas estrategias de la mercadotecnia.

El movimiento llamado Slow Food, creado por C. Petrini en base a la tutela del derecho al placer del buen comer, nació en 1986 en la Piazza di Spagna en Roma, cuando varios manifestantes protestaban por la apertura de un Mc Donald´s. La primera city slow se fundó en 1999 en Greve en la región toscana de Chianti (hoy día son más de 80 en Italia, todas ellas de menos de 50.000 habitantes).

El buen gusto en gastronomía es un placer, defendía Petrini,  definiendo  lo placentera que resulta la mezcla del buen gusto con el conocimiento sensorial del alimento. El movimiento captó rápidamente la atención de los expertos culinarios y gourmets, del ámbito de la restauración, de las televisiones y videos y de una abundante profusión de artículos en la prensa diaria y en revistas especializadas.

               

Slow food es una filosofía alimentaria que emana de la reciente sensibilidad de las personas de hoy, vigilantes de su salud, favorecedores del ejercicio y de una buena forma física y protectores del medio ambiente climático, animal y vegetal. Se trata de salvaguardar las tradiciones gastronómicas de cada lugar, los productos originales y los ancestrales métodos de su cultivo y recolección. No resulta difícil descubrir en este movimiento una reacción a muchas de las costumbres que nos ha traído el fenómeno de la globalización. Se ha perdido el respeto a los tiempos de la naturaleza, las costumbres alimentarias de antaño, el cuidado campesino y ganadero de los productos, y la pérdida de buena parte de los ingredientes naturales frente a la indudable aceleración en la producción, distribución y consumo mediante métodos y tecnologías novedosas. Al acrecentarse el esfuerzo por la producción en cantidad se han ido perdiendo muchas partes de la calidad auténtica del producto natural.

La contraposición más clara al slow food es la llamada comida rápida: acelerada preparación, rápido transporte y prisas por consumir. Mata el hambre con rapidez y permite ganar minutos al reloj. La tecnificación de los medios de trabajo y la celeridad y urgencias de una economía cada vez más globalizada son los principales factores para el cambio de costumbres en el desarrollo de los habitantes y en sus hábitos de consumo.

Algunas de las características básicas de la llamada comida rápida son: un componente alimenticio básico unido a algún otro complemento, ingredientes calóricos y de escasa calidad presentados, en ocasiones, en envoltorios compactos y fácilmente transportables; en consecuencia, unas elaboraciones y un conjunto de prácticas en las que no se tienen en cuenta los peligros del colesterol, la hipertensión, la diabetes u otro tipo de enfermedades y dolencias. Además sus bajos precios, muy competitivos, y el ahorro de tiempo ejercen un poderoso atractivo.

Dado que la producción intensiva reduce el coste de los alimentos los expertos gastronómicos y los nutricionistas nos alertan acerca de la fácil familiarización con los productos sintéticos, con el dulce artificial y con sus procesos de fabricación masiva e industrial. E insisten especialmente en la importancia de esta deriva en la educación del gusto de los niños.

Mientras muchos productos de las huertas locales se pudren en el árbol los alimentos ultraprocesados, los transgénicos o los provenientes de países lejanos triunfan en las mesas de no pocos restaurantes y de muchos hogares. Nada que ver con el movimiento slow food, una revolución alimentaria al rescate del gusto, la lentitud, lo natural y los productos frescos y locales producidos en pequeña escala. Una filosofía de vida que emana de la creciente sensibilidad de muchas personas, vigilantes de su salud, cuidadosos de su forma física y protectores del medio ambiente climático, animal y vegetal. Todo comienza en el campo,  vinculando los tratamientos de la tierra y a los cocineros locales que tratan de proteger las tradiciones gastronómicas. productos ecológicos, de temporada, llenos de nutrientes y que no fuerzan al máximo la explotación de la tierra. La comida es un momento de placer diario, (no hay otros muchos con esa condición), por los sabores y aromas, por la compañía en la mesa, el tiempo reposado y el diálogo.

El movimiento internacional Slow Food está presente en más de 150 países con muchos miles de socios. Hoy día existen las slow cities, un pequeño número de ellas en España (Begur, Pals y Palafrugell en Girona; Mungía, Balmaseda y Lekeitio en Vizcaya; Bigastro en Alicante; Pozo Alcón en Jaén, Rubielos de Mora en Teruel, La Orotava, Morella y Bubión ), municipios que tratan de mantener las tradiciones gastronómicas cercanas y apoyadas por chefs de renombre. Una asociación cuyos objetivos son: otorgar dignidad a la cultura alimentaria, salvaguardar la biodiversidad, librarse lo más posible de las prisas y recuperar las tradiciones gastronómicas locales.

Si pensamos que, como se suele decir, somos lo que comemos, los restaurantes Km0, el movimiento slow food, parecen una idea a seguir si nuestro futuro busca asentarse sobre la sensibilidad, la sanidad y la salud, la nutrición adecuada, el refuerzo del comercio cercano y la defensa de las fuentes de la naturaleza local. Para estar dentro de este  club hay que cumplir 55 puntos, entre los que podemos citar la promoción de carriles bici y espacios peatonales, la reducción de los niveles de CO2, o el impulso de comercios pequeños y artesanales, frente a la clonación de cadenas comerciales.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.