ARTÍCULO: Defensa de la imperfección ( Rita Levi Montalcini)

No hace mucho tiempo (marzo 2020), El País publicaba un artículo que repasaba los casos de engañosos fraudes- cientos de miles al año- sobre algunas investigaciones anunciadas a bombo y platillo en distintas revistas científicas. En especial, y ello es doloroso, en el campo médico.

Qué llama a un investigador científico a estafar y engañar a la comunidad científica y a los posibles usuarios. El autor del artículo contesta: la fiebre de algunos investigadores  por firmar, los egos desmedidos, las presiones para encontrar fuentes de financiación……El artículo de marras me cogió mientras leía de nuevo (por primera vez lo hice en 1999) el libro autobiográfico de Rita Levi Montalcini que lleva por título Elogio de la imperfección. El contraste de la historia de la investigadora italiana, Premio Nobel de Medicina (1986), con los múltiples casos fraudulentos referidos en el periódico era  obvio  y didáctico. En honor a la doctora transalpina escribo esta  entrega sobre La historia de su VIDA y la vida de su HISTORIA.

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  • La historia de su VIDA.

La familia: Una infancia vivida en un clima victoriano solamente mitigado por el comportamiento de su madre, una mujer de matices, sensible,  inteligente y muy capacitada, que había aceptado desde siempre  el papel que se le asignaba a la mujer en aquel tiempo; le interesaba el mundo que les rodeaba, por supuesto,  pero en lo tocante a la vida en el núcleo familiar anteponía siempre el amor y el respeto que profesaba a su marido. La misma Rita escribe: “a mí me había tocado en suerte tener dos cromosomas X, aparte de haber nacido en una época en la que el hecho de ser hombre o mujer significaba el potenciamiento o la represión de las naturales dotes intelectuales del individuo”.

Sensible, como su madre, no parece, sin embargo, leyendo su autobiografía, que Rita Levi tardara mucho en rebelarse contra el régimen patriarcal que su padre imponía. Si el padre, matemático, gestor de diversos negocios y ovillado en una mentalidad tradicional, trataba de obligarla a que escogiera unos estudios (un saber humanístico, literatura, cosas de mujeres o algo así), la hija lo discutía con fiereza hasta sacarle de sí. Los chicos de la familia también se mofaban de ella y de sus intenciones  nombrando a Leonardo da Vinci, Newton, Bach y similares,  y preguntando con retintín cuantos nombres de mujeres de tal nivel podía ella enumerar.

Algo debieron de tener que ver esas experiencias tempranas con el desarrollo de su carácter y su afán y dedicación por demostrar su capacidad. De personalidad fuerte y decidida hubo de oír a menudo una no velada acusación de ser muy autoritaria. Pero si de su padre aprendió la tenacidad, su energía e ingenio, la seriedad en las tareas y el empeño en el trabajo, de su madre partieron influencias decisivas en su manera de ser y en cuanto a la relación con los demás: tomar distancia cuando era necesario, elegir bien sus batallas, escoger con certeza compañeros y aliados y mantener en todo trance la compostura, la serenidad y la elegancia. Dos párrafos de su libro nos ayudarán a comprender sus aprendizajes en el seno familiar:

……espero que no te ofendas (le comenta ya en la madurez uno de sus compañeros de estudios)……pero eres más simpática ahora a pesar de la edad que cuando eras joven. Entonces eras francamente imposible, parecías un calamar a punto de salpicar de tinta a cualquiera que se te acercase.

A tantos años de distancia he comprendido que mi padre, más que mi madre, con quien me vinculaba un afecto inmenso, ha ejercido una influencia decisiva sobre mi vida, sea a través de los genes que me transmitió o por medio del contacto cotidiano, que provocaba en mí reacciones contradictorias: admiraba su energía y su ingenio, pero por otra parte, desaprobaba tácitamente aspectos de su personalidad…de él heredé la seriedad y el empeño en el trabajo, así como una concepción laica y espinoziana de la vida. Sin embargo, la dificultad de comunicarnos entre él y yo, causa de dolor para los dos, duró hasta su muerte prematura e inesperada (….) Su muerte me colmó de añoranza y remordimiento por la decepción que su niña sensible-como tiernamente me apodaba no le había podido ahorrar (…) Creo que hoy me reconocería como su hija y que se establecería entre nosotros aquella mutua comprensión que nos faltó en los años difíciles de mi infancia y adolescencia…

Y cierro esta parte de su historia con otras pocas líneas de su autobiografía: Las emociones que hemos experimentado en los primeros años de la vida, así como otras sensaciones que han suscitado en nosotros placer o dolor, dejan huellas indelebles que condicionan nuestras acciones y reacciones durante el transcurso de toda la existencia”

 Judaísmo:   Rita procedía de una familia sefardí. Su infancia transcurrió entre familias burguesas, casi todas católicas, entre las que no se atrevía a decir que la suya era judía. Su procedencia racial y los aspectos religiosos que la representaban fueron para su familia, y para ella, una constante fuente de confusión. Las leyes del  Manifesto della Razza (1925), dictadas por Mussolini tras su llegada al poder, negaban a los judíos las mismas posibilidades que seguirían disfrutando todos los demás. La religión en sí misma no era un problema para Rita Levi, nunca la profesó con el ardor y el empeño que veía a su alrededor; otra cosa era que, llegado el momento de elegir el camino de estudio por el que progresar, el dichoso manifiesto le impidiera acceder a  trabajos relacionados con la investigación científica. Su padre, ante la duda de cómo había de definirse en el aspecto religioso frente a las preguntas de los demás llegó un día a contestarle:”Vosotros sois librepensadores. Cuando hayáis cumplido los veintiún años decidiréis si queréis seguir así o si preferís convertiros a la fe hebrea o a la católica. Pero no te preocupes, si te lo preguntan, debes contestar que eres librepensadora”.

Y ya en la madurez, es ella misma quien, seguidora fiel de la opinión paterna, define su posición: Aún declarándome laica o mejor, agnóstica y librepensadora, envidio a quien tiene fe y me considero profundamente “creyente”, si por religión se entiende creer en el bien y en el comportamiento ético. Si no se persiguen estos principios, la vida no merece la pena ser vivida.

El fascismo:   En octubre de 1922 llega al poder en Italia B. Mussolini. En 1924 desaparece el diputado Matteotti a manos de una banda de matones fascistas. El 3 de mayo de 1925 se instaura la Dictadura. Rita Levi es una joven de 15 años. Tras la campaña antisemita, los ataques en prensa, las estridencias racistas y el oportunismo político debido al estrechamiento progresivo de relaciones del gobierno con la Alemania nazi, escribe en su libro acerca de aquel tiempo: “la mentira se estaba convirtiendo en la ciencia del Gobierno”.Mussolini,  aliado de Hitler, no tardó mucho en sacrificar a sus compatriotas semitas. En el mes de julio de 1938 se publica un manifiesto de varios científicos italianos deseosos (como algunos otros hacen hoy en día) de alcanzar favores y lanzar sus carreras cuanto antes.

Rita Levi es perseguida por el fascismo y expulsada de la academia en que estudiaba. En su libro, los llama científicos raciales, pues tras su declaración de que los judíos no pertenecían a la raza italiana se puso de moda la eugenesia, un nuevo concepto acerca del mejoramiento de la raza.

Así se implantó en Italia la dinámica del poder, el cambio de normas sociales y la cultura del silencio. Son los años en que ella (y su familia) alterna huidas, permanecer escondida, ayudar a los partisanos, continuar su trabajo en su propio laboratorio clandestino en casa y hasta ayudar como enfermera y médico voluntaria en un cuartel aliado dedicado a los refugiados. Ya por entonces recolectaba embriones de pollo para estudiar las señales que regulaban el crecimiento de los nervios periféricos.

Muchos años más tarde, recordando las terribles experiencias de aquellos años, Rita Levi escribe: Si el espíritu corporativo y la obediencia ciega ponen a disposición de los gobernantes millones de individuos prestos a sacrificarse en sus guerras, otras fuerzas más sutiles y dañinas entran en juego para transformarles en entusiastas seguidores de tiranos (…) hipnotizados por el poder que los símbolos pueden ejercer sobre el cerebro humano.

Estudios.   En su Autobiografía, la doctora alude en diversas ocasiones a John Ruskin, un reconocido seguidor del socialismo utópico, famoso e influyente literato, ensayista y crítico de arte inglés; a pesar de que en su época, (1855, época victoriana), abundaban ya la defensa saintsimoniana de la liberación del papel de la mujer, la práctica del amor libre y la progresiva desaparición del esquema familiar sustentado hasta entonces, J. Ruskin  definía así la asignación que la naturaleza hace del papel del hombre y de la mujer en la sociedad: “El hombre es sobre todo un creador, un defensor. Su intelecto le predestina para la especulación y la invención; su energía para la aventura, la guerra y la conquista. Las tendencias de la mujer se desarrollan, en cambio, en el mantenimiento del orden, no en la batalla; su lugar está en la casa, donde ella es la reina”. Ante esa concepción trasnochada pero que seguía vigente en una gran parte de la sociedad que la rodeaba, un sentir general que, como hemos visto antes, anidaba también en el seno familiar, la adolescente Rita Levi discutía y se defendía con fuerza y tenacidad.

A pesar de tanta discusión familiar, o quizá debido a ella, Rita consiguió finalmente contar con el apoyo de su padre y se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Turín. Su amistad con dos compañeros de estudios, Salvador Luria y R. Dulbecco ( Premios Nobel de Fisiología, años después) y un fuerte apego estudiantil a Giuseppe Levi ( reconocido maestro por siempre en los avances de la Histología), serían la palanca que necesitaba ella para fundamentar su futuro en la Investigación.

Pero no se le olvidaría aquellos tiempos. De lo sentido en aquella experiencia proceden declaraciones acerca de la necesidad de poner en marcha un nuevo sistema educativo. Es fundamental- escribe- adoptar este nuevo método educativo desde las primeras etapas de la vida. Su significado es excepcional, pues impone un cambio revolucionario en las relaciones entre las viejas y las nuevas generaciones. ……

Rita se licenció en 1936 e inició a continuación los estudios de especialidad en neurología y psiquiatría. Y de su más venerado maestro, Primo Levi, escribe hacia el final de su libro: el tuyo es un mensaje laico, espinoziano, lleno de un profundo y triste conocimiento del mal que el hombre puede infligir a otros hombres. Pero al mismo tiempo es un mensaje de esperanza, porque quien haya sido capaz de proclamarlo como tú desde lo más hondo de la desesperación, da prueba con ello de haber conservado intactas las más elevadas cualidades del homo sapiens y de haber emergido de la experiencia más atroz con la frente erguida y el espíritu puro.

  • La vida de su HISTORIA.

A los cien años, tengo una mente que es superior a la que tenía a los 20, gracias a la experiencia (…) Mi cara puede estar llena de arrugas, pero no mi cerebro.

El final de la Segunda Guerra Mundial, 1945, representó en su vida la posibilidad de abrir sus investigaciones a horizontes que aportaran un mayor campo de accesibilidad. En 1947, invitada por el profesor Viktor Hamburger, encontró la oportunidad de continuar con su investigación en la Universidad Washington, de St. Louis, Illinois. Una larga estancia que se prolongó 30 años y que aportó a la investigadora una visión más amplia, comprometida y uniforme, de la senda por la que habría de ir su aportación a la ciencia. Ocupar un hueco en aquellos laboratorios, no por ser  una mujer dedicada a la ciencia sino por ser un científico más en busca de un mismo objetivo le permitía, por fin, trabajar con tranquilidad.  Trabajo, humildad y honestidad son las claves de la capacidad creativa que pudo poner en marcha allí.

De entonces parte su admiración por los hallazgos de Ramón y Cajal (Premio Nobel, 1906),  sobre la morfología y las conexiones entre las células nerviosas a partir del hecho de que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Del respeto y aceptación de la teoría y el desarrollo de su «doctrina de la neurona”, dan buena cuenta los largos párrafos que le dedica en su autobiografía. Un ejemplo:

….el gran neurólogo español Santiago Ramón y Cajal logró llevar a cabo la formidable hazaña de identificar los diferentes millares de poblaciones de células nerviosas, envueltas en un entretejido extremadamente denso de fibras nerviosas y rodeadas de un número astronómico de células satélites, que forman aquel órgano que llamamos cerebro (….) Habría sido imposible identificar y reconstruir estas células si Ramón y Cajal no hubiera recurrido a la estrategia de analizar el sistema en las primeras fases de desarrollo embrionario(…)según señaló por primera vez Ramón y Cajal, la formación y diferenciación de las células nerviosas …se desarrollan según unas leyes tan rigurosamente constantes e idénticas en todos los individuos de la misma especie que se puede identificar con precisión absoluta el estadio de desarrollo(…)las fibras nerviosas se rigen durante el crecimiento y los procesos regenerativos por un programa genético rígidamente predeterminado que fija la dirección de las conexiones…

De ese tiempo parten también reflexiones filosóficas sobre la construcción del sistema nervioso del ser humano. Así recoge en su libro el pensamiento de Arthur Koestler:

….Los hijos de nuestra especie se distinguen de los otros mamíferos por la lentitud de su desarrollo físico e intelectual, lo que les hace depender (…) durante todo el prolongado período que media entre el nacimiento y la pubertad. (…) la dependencia de los adultos deja también una huella imborrable en las estructuras nerviosas que rigen la conducta del individuo.

En América formó equipo con Victor Hamburguer, zoólogo y embriólogo alemán, primero, y con Stanley Cohen, después,  un bioquímico, este último, que colaboró estrechamente con ella durante varios años. Se cuenta que la cooperación entre ambos era tan verdadera y franca que el Dr. Cohen llegó a afirmar en una ocasión: “You and I are good, but together we are wonderful”. Utilizando el sistema in vitro que Rita Levi había diseñado, llegó el descubrimiento  de la proteína que liberan las células nerviosas y que atrae el crecimiento de las ramificaciones de las neuronas vecinas, primera caracterización bioquímica de este factor de crecimiento. Tantos años de trabajo en común, con honradez ante el compañero y desarrollo a la par, permitió un avance más rápido y elevado de la neurociencia que si hubieran trabajado individualmente. De hecho al poco tiempo, lograron aislar el FACTOR DE CRECIMIENTO NERVIOSO , una sustancia liberada por el tumor que estimula el crecimiento de los nervios.

Sucedió una tarde, a finales de otoño de 1947, mientras estaba estudiando bajo el microscopio, un poco al azar, la última serie de secciones de embriones de pollo impregnadas de sal de plata. Así comienzan los párrafos de la doctora Levi acerca de los inicios de su descubrimiento. Y más adelante añade: ….El descubrimiento científico, a pesar de haber surgido de la feliz intuición de una sola persona, de inmediato se convierte en una obra colectiva, susceptible de profundización y ampliación a medida que los estudios conducen a nuevos conocimientos.

Así nacieron para la ciencia innovaciones en la biología de las neurotrofinas, los avances en el estudio del desarrollo embrionario del cerebro y de las enfermedades neurodegenerativas, alzheimer, ELA, chorea de Huntington y otras. Y el 10 de diciembre de 1986 marcó el fin de la vida errante del factor de crecimiento nervioso y su aceptación oficial por la comunidad científica. Rita Levi y el Dr. Cohen recibieron ese día el galardón más  preciado que concede el mundo de la ciencia, el Premio Nobel. Rita Levi Montalcini tenía entonces 77 años.

PERO no son esos los únicos merecimientos que podemos resaltar en nuestra protagonista. No debemos dejar a un lado su actividad en el campo político y social, en especial sus compromisos con el humanitarismo y con el necesario cambio del papel de la mujer en la sociedad.

Tan dulce, de apariencia tan frágil y físico tan pequeño, reconfortaba observar la independencia con la que tomaba decisiones para decidir los medios con los que pelear sus batallas. Sus inquietudes intelectuales no se circunscribían a la ciencia sino que abarcaron desde la educación a la ecología o el empleo de la literatura y el arte para derramar su sabiduría. Inspirada, imaginativa y líder, arrastraba a los colegas con los que trabajaba, creaba equipos a su alrededor y su manera de actuar parecía inmunizarla contra las batallas ideológicas.

El progresivo aumento del cerebro y el espectacular desarrollo de las capacidades intelectuales de nuestra especie son producto de una evolución inarmónica que ha originado infinidad de complejos psíquicos y de comportamientos aberrantes- dejó escrito.

Ella que había padecido guerras y los totalitarismos, que había sido perseguida por ser judía y coaccionada por ser mujer, sabía muy bien que las ideologías poseen más fuerza que la ética, el sentido común y el pensamiento. Para salvar la especie humana creía preciso revisar por completo nuestro modo de pensar y de actuar. Solo le merecían respeto y atención las personas que sabían vivir lejos de los prejuicios y en armonía vital con los principios éticos. Solo admitía participar en aquellos actos públicos, políticos, artísticos, presentaciones relacionadas con la ciencia, incluso premios, que tuvieran fines humanitarios.

Si asumimos una visión catastrofista del ser humano, estamos acabados. La vida se hace inútil. Yo también me siento interiormente incapaz de ser optimista, pero hay que serlo, cueste lo que cueste. Y cuesta mucho.

Un aspecto más de su empeño humanista y su aplicación humanitaria, esa filosofía universal que predica que todos los seres humanos merecen respeto y dignidad y deben tratarse como tales, fue su constante lucha contra la discriminación, la que ella pudo sentir por su religión y la que compartió de algún modo por ser mujer. Si al principio pudo sentirlo en su propia piel, su firme convicción debió de asentarse, definitivamente, durante sus 30 años de estancia en los Estados Unidos.

A partir de los años setenta la mujer americana había comenzado a fortalecer su lucha por el cambio de su papel en la sociedad. Habían comprendido la vida que tenían sus madres pero también habían sentido lo que ellas no querían ser; que el trabajo debía ser central en sus vidas y que no  iban a mantener más la convención social de que lo único importante eran el matrimonio y los hijos. Rita Levi-Montalcini no había elegido el matrimonio y la crianza de hijos propios; reafirmó, pues, sus ideas y se dedicó en cuerpo y alma a lograr que la ciencia avanzara para el bien de la humanidad. Con el paso de los años, sin embargo, encontraría en América una gran familia de científicos compañeros, seguidores y continuadores de su obra. En su libro titulado Las Pioneras podemos leer acerca del papel de la mujer en los avances de las ciencias:

Y sería hora de que también habláramos de ellas, que reconociéramos sus voces en la multitud, aprendiéramos del modo como navegaron las aguas de su tiempo y consiguieron un lugar en la historia, a pesar de las condiciones adversas de habitar un mundo gobernado y protegido por masculinidades inseguras. Un mundo que, por cierto, todavía sigue así…

¿A quienes se refiere Rita? A mujeres científicas, matemáticas, astrónomas, físicas, biólogas o químicas, como Rosalind Franklin, una mujer como la propia Rita, brillante y tenaz que luchó en los años 50 en un mundo de investigadores masculinos (en 1952 obtuvo la llamada fotografía 51, un descubrimiento extraordinario para la cristalografía con rayos X aplicada al ADN. Cometió el error de no publicarlo y seguir trabajando. En 1962, sin embargo, no formó parte del trío de ganadores del Premio Nobel concedido a tres compañeros de investigación que se aprovecharon de su hallazgo). No tiene nada de extraño que Rita Levi subtitule así con indisimulado orgullo el libro arriba mencionado: Las mujeres que cambiaron la sociedad y la ciencia desde la Antigüedad hasta nuestros días.

Al ámbito femenino del género humano le ha llegado el momento de asumir un papel protagonista en la gestión del planeta Tierra, algo que se le ha negado durante milenios: su idea central respecto a la necesaria evolución del papel de la mujer en la sociedad. (Conociendo el afán de Rita Levi por la construcción de un entorno mejor para la mujer, da un poco de pavor leer que en 2017, cinco años tras su muerte, el Foro Económico Mundial advertía de que faltaban aún más de cien años para alcanzar la igualdad real en el mundo entre hombres y mujeres).

En 1987 Rita Levi recibió la Medalla Nacional de las Ciencias de los Estados Unidos. En los años siguientes se le otorgarían otros reconocimientos y distinciones, entre ellos los Doctorados Honoris Causa de diversas universidades (Turín, Complutense de Madrid, McGill, y otras). En el año 2001 Levi fue nombrada Senadora Vitalicia en el Senado italiano. Sus ideas políticas se aproximaban a sectores de centro-izquierda y a otros grupos progresistas.

Elogio de la imperfección ( publicado en España en junio 1999): El hecho de que la actividad que he desarrollado de un modo tan imperfecto haya sido y siga siendo todavía para mí una fuente inagotable de placer, me induce a pensar que la imperfección en el cumplimiento de la tarea que nos hemos fijado o que me ha sido asignada quizá sea más acorde con la naturaleza humana, imperfecta como es, que la perfección.

El libro constituye una magnífica metáfora de la historia de su VIDA y la vida de su HISTORIA: su ideario científico, un hombre daba paso a una mujer, una mujer a un hombre, muchas otras personas, hombres y mujeres, dándose paso unos a otros en el avance colectivo de la ciencia para el bienestar de la humanidad; su esplendorosa entrega al progreso del ser humano, su aportación a la evolución a pesar de que (como ella cierra el libro): la saga del “factor de crecimiento nervioso” que, con la debida humildad, ha sido calificada como paradigma de la evolución por etapas de una investigación científica, siguió un camino tortuoso, no programado e imperfecto.

La dedicatoria inicial del libro es ya, en sí, todo un íntimo relato de la vida de la autora: A Paola y a la memoria de nuestro padre, a quien ella adoró en vida y a quien yo he amado      y venerado después de su muerte.

Rita Levi Montalcini murió en Roma en el año 2012, “ante el traje de gala del que se viste la naturaleza antes de caer en el letargo invernal”. Tenía 103 años.

“Parecía capaz de enfrentarse con la misma ecuanimidad a los rigores de la crueldad fascista que sufrió como persona de ascendencia judía; a los problemas de practicar la medicina clandestina en época de guerra; a las dificultades que plantean los prejuicios y la discriminación hacia las mujeres y a los retos de quienes trabajan en la vanguardia de la ciencia, que pueden generar un sentimiento de soledad.»     (Esquela aparecida en The Guardian tras su muerte.)

UNA TRAYECTORIA VITAL LLEVA SIEMPRE EN SÍ TODAS LAS POSIBILIDADES DE VIDA Y DE CAMBIO DE QUE LA PERSONA MISMA ES CAPAZ, TANTO MAYORES CUANTA MAYOR DOSIS DE NIÑEZ, GRATITUD Y CAPACIDAD DE AMAR POSEAMOS. (Hermann Hesse).

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