ARTÍCULO: El pantalón vaquero

Más allá de su origen como prenda de trabajo, el vaquero se convirtió en símbolo de rebeldía tras la Segunda Guerra Mundial, en emblema del rock y del inconformismo de las nuevas generaciones y en un icono cuando la gran pantalla consagra a jóvenes héroes vestidos con ese pantalón.

A partir de la década de los años 50 del siglo pasado, los vaqueros se hicieron populares a imitación de la ropa de trabajo usada por los cowboys y los mineros. Cien años, 1853, antes en Nueva York el joven Levi Strauss, emigrante recién llegado de Alemania, comenzaba a establecer su propio negocio y se fijaba en el denim, un textil proveniente de Génova y Nimes (más grueso y de mayor calidad). En 1872 el sastre Davis, comprador de telas en la mayorista Levi Strauss, le ofreció a este asociarse para fabricar pantalones de trabajo con remaches de cobre para reforzar los bolsillos y otros puntos de la prenda sometidos a la máxima tensión. Los pantalones fabricados para los hombres tenían la cremallera en la parte delantera, mientras que los de las mujeres la tenían por el lado izquierdo. El pantalón tejano, por tanto, nació con la mayor fortuna de la mano del comerciante Levi y del sastre Davis. Su público objetivo eran los trabajadores de los más duros oficios que necesitaban unos pantalones resistentes y adaptados a la vida a la intemperie. Podemos, pues, afirmar que la tela tuvo su origen en Europa y en los Estados Unidos el diseño de la prenda.

Hoy en día la mayor accionista es Mimi Hass, viuda del nieto de Levi Strauss, con el 17% del capital. Otros cinco miembros de los Hass, parentela del fundador, acumulan entre ellos el 59% del accionariado.
Después de que James Dean apareciera en pantalla inventándose un nuevo look de Rebelde sin causa, 1955, el uso de los vaqueros se convirtió en un símbolo de rebeldía juvenil. Su uso entre los movimientos hippies, los de igualdad racial y de género se extendió con tal rapidez que se llegó a prohibir vestirlos en escuelas, teatros y restaurantes. La asimilación social del vaquero llegaría finalmente en los años setenta convirtiéndose en la moda de ropa tipo casual en los Estados Unidos. La aceptación del vaquero continuó en los años 80, cuando la industria introdujo la técnica del lavado a la piedra, Calvin Klein y Guess comenzaron a fabricar vaqueros en texturas más flexibles para que se adaptaran a las curvas y el sector de la moda los empezó a incorporarlos en sus colecciones para no abandonarlos más.

Temporada tras temporada el pantalón alarga, estrecha, ensancha, parchea, tinta e impulsa la aparición de patronajes push up para crear un efecto a los consumidores de llevar el culo elevado.
En el sector ha aparecido un ingente número de empresas del mundo de la moda que han revolucionado el negocio del vestir con el concepto del fast fashion (moda rápida a precio asequible). Las grandes y tradicionales firmas del pantalón tejano, Levi´s en especial, se han visto obligadas a revisar su enfoque comercial. El vaquero, más que nuca, es hoy día una prenda popular. La incorporación del mercado femenino al ´tradicional mundo del tejano, masculino y viril, ha supuesto una verdadera revolución. Nuevos productos, diversificación de prendas en tela vaquera, nuevas estructuras de tallas, vinculación a las líneas generales de la moda por temporada, la feroz competencia del estilo legging son, entre otros, algunos de los nuevos retos a los que se enfrentan los fabricantes de ropa vaquera en la actualidad. Ello obliga a fabricantes y distribuidores a fuertes inversiones en publicidad, a constituir una nueva imagen y a nuevas líneas de marketing de marca en conexión con el mundo de la cultura y el deporte.
Hoy día un agujero en un pantalón vaquero, reza la publicidad, ya no es signo de años de uso sino una tendencia de moda joven que convierten el roto en todo un arte. Los pantalones vaqueros se han convertido en un elemento básico del vestuario de hombres y mujeres de todas las edades. La moda de la calle y los diseñadores se retroalimentan entre sí con tal de no perder el principal valor del pantalón vaquero, una historia de más de cien años proponiendo cortes y estilos, una gran capacidad de adaptación a diferentes idiosincrasias y diversos modos de vivir. La marca, sin embargo sigue luchando por mantener su prestigio en el azaroso mundo actual de la confección: tiene 50.000 puntos de venta en el mundo (2900 son tiendas propias) y ha redefinido con éxito su relación con las grandes cadenas de la distribución mundial. En un futuro próximo pretende entrar con fuerza en el segmento del lujo y, como es lógico en los tiempos que corren, en el mercado digital a través de Amazon, el líder mundial.

 

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