ARTÍCULO: A propósito de Miles Davis

Miles Davis murió el 28 de septiembre de 1991, no mucho después de que se le manifestaran los primeros síntomas de su enfermedad tras un concierto celebrado en Madrid en 1990. Atrás quedaba su intento de mantener al día su idea del jazz a base de conectar o fusionar su arte, como siempre había hecho, con sucesivas etapas de la música popular, bebop, rock, estilo cool,funk o acid jazz.Atrás dejaba también una discografía amplia, más de cincuenta entregas, su febril y continua experimentación del entorno, su afición a las drogas durante un tiempo y algún accidente aparatoso que pudo haberle costado la vida mucho antes.
He aquí una de las frases que mejor define su amplia carrera musical: ” Algunas veces debes tocar mucho tiempo para ser capaz de tocar como tú mismo”.
Miles Davis nació en Illinois en 1926, en el seno de una familia negra de clase media, su padre era dentista y su madre profesora de música, y pasó la adolescencia en un barrio de blancos en el East St. Louis. Inclinado desde muy pronto hacia la música, Davis empezó a recibir clases de trompeta hacia los 12 años con un profesor, trompetista ocasional, que le dejó el recuerdo de un estilo llano y, en apariencia, frío, pero lleno de lirismo y de emocionalidad. Poco tiempo después empezó a practicar su arte en bares y clubes locales regionales, en conjuntos de músicos blancos la mayoría de ellos.
La primera revelación de hacia donde iba a ir su arte ( y al mismo tiempo una de las sensaciones más intensas de su vida según confesión propia), se produjo en 1944, a los 18 años, cuando escuchó tocar en Saint Louis a Dizzy Gillespie y Charlie Bird Parker en la banda de Billy Eckstine. “La música recorría mi cuerpo, eso era lo que quería oir. La forma en que tocaba aquella banda era todo lo que yo quería escuchar”, confesaría Miles Davis muchos años después. Si Dizzy se convirtió en su ídolo fue Eckstine quien le dio la primera lección de cual debía de ser el comportamiento de un músico negro en un local de blancos: le dijeron al jazzista Bird que debía entrar por la puerta trasera en el Plantation Club, propiedad de unos gangsters blancos, y el titular de la banda ignoró el mandato y llevó a toda su banda por la puerta principal. Eckstine fue despedido, pero el joven Miles aprendió aquel día lo que era el respeto y la dignidad.

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Desde su incorporación al jazz, en pleno estallido bebop ( tiempos muy rápidos, solos improvisados, alusiones constantes a la negritud), Miles Davis estuvo presente en la línea de cabecera de cualquier novedad. Hacia 1948 pasó por la música cool con una banda organizada por él en la que junto a su trompeta había un saxo alto, un saxo barítono, un trombón, un corno francés y una tuba. Un año más tarde acudiría por primera vez al Festival Internacional de Jazz de París con una nueva formación.
Entre 1945 y 1965 fueron apareciendo en la música estadounidense diversos nuevos géneros junto a los conocidos ritmos del jazz clásico, el blues, la música country y los espirituales negros.El rhythm and blues, el rock, el soul y el funk llevaron a los músicos jazzistas a romper también los moldes de su música swing para adaptarla y fusionarla con los nuevos ritmos. Incluso en la misma época la música clásica, culta y europea, se unió en Estados Unidos con la tradición afroamericana que representaba el jazz para dar lugar a los años dorados del fenómeno llamado Musical.
En la década de los años 50 su carrera se vio afectada por su adicción a la heroína, pero fue en esa época, 1955, cuando organizó un quinteto con el saxofonista J. Coltrane , un pianista, un bajo y un batería. (Coltrane era considerado, ya en aquel tiempo, uno de los músicos más relevantes de la historia del jazz, por su creatividad, su posición en la vanguardia y su obra vinculada al contexto sociohistórico de la época: la lucha por los derechos civiles de los negros). Sus solos de jazz, sin sujección como hasta entonces a una determinada duración, marcaron un punto de inflexión en la evolución del jazz y en la propia música de Miles Davis. Fue con ese quinteto y con un sexteto creado posteriormente con Gil Evans, con los que Davis grabaría diez de sus mejores discos, incluyendo uno con la música para Porgy and Bess,  para L´ascenseur pour l´echafaud, el film de Louis Malle, o para Sketches of Spain, un disco de jazz que contenía música española tradicional.
Cuando en marzo de 1959, Miles Davis publicó su obra Kind of Blues, la inició con una pasaje de nueve minutos de duración cargado de lentitud y armonía rítmica a cuyo lado los acordes jazzísticos avanzaban sin rumbo establecido y con variada tonalidad. Para muchos entendidos ese fue el momento en que el jazz , de la mano de Davis, entró en una nueva etapa de mayor libertad. “Primero la toco, luego te digo lo que es”, se le atribuye a Miles Davis para explicar esa nueva concepción del jazz.
Hacia 1964 comienza una cuarta etapa, un nuevo giro en su música relacionado con la fusión. Crea entonces nuevos grupos y bandas ( con Shorter, Ron Carter, Herbie Hancock, Tony Williams, C.Corea) y participa del jazz rock con la llegada de dos nuevos elepés, In a silent way y Bitches Brew. A partir de estos dos álbumes sus discos comienzan a tomar un sesgo más ruidoso, con profusión de bajo eléctricos y guitarras amplificadas. Su popularidad aumentó entre las generaciones jóvenes pero su creatividad jazzística disminuyó notablemente. Si unos años antes había manifestado que en la vida y en la música todo era cuestión de estilo, a partir de los años 80 comentaría: “Mi futuro comienza cuando me levanto cada mañana. Cada día busco algo creativo que hacer con mi vida”.
La producción musical de Miles Davis aparece así jalonada por múltiples variaciones, hitos de su invención que han ayudado no poco a definir que es eso del Jazz.

Es por ello que hemos de volver a sus propias palabras para terminar esta información: “A veces he estado cerca de volver a sentir algo parecido a lo que sentí aquel día de 1944, cuando oí por primera vez a Dizzy y a C. Bird Parker, pero nunca lo he logrado plenamente. He estado cerca, pero nunca lo he alcanzado del todo. Recuerdo aún cuando era tan solo un chaval, viviendo colgado de todos esos grandes músicos, mis ídolos incluso hasta el día de hoy. Mamando de todo, tío, aquello era demasiado”.
Y es que el gran trompetista Miles Davis siempre adoró, respetó y se declaró admirador de los grandes nombres del jazz: “No puedes tocar nada en una trompeta que Louis Armstrong no haya tocado ya”.

 

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