ARTÍCULO: Sobre la corrupción ( REPETICIÓN).

CON LAS COSAS QUE OCURREN NO ME RESISTO A VOLVER A PUBLICAR, UNIDOS, DOS DE LOS ARTÍCULOS SOBRE LA CORRUPCIÓN QUE INSERTÉ EN ESTE BLOG CON FECHAS 11 Y 23 DE JUNIO DE 2013.

Le reímos las gracias al absurdo en el que se mueve nuestra sociedad, fomentamos la industria de la estupidez y vivimos bajo filosofías sectarias que parasitan nuestra razón. Los pícaros y la picaresca nos rodean por doquier: abundan entre los que mandan, en los que imparten justicia, en el mundo del trabajo, en los cuadros directivos del tejido empresarial y en todas las clases sociales, las unas por acomodadas, las otras porque quieren llegarlo a ser. El agotamiento de una fórmula, la falta de ética y de estética en las conductas, la desvergüenza amparada, la dilución de las responsabilidades, la pérdida de la conciencia y de la auto-reflexión, la ausencia de límites en los comportamientos y las loas y alabanzas a la mediocridad, son algunos de los síntomas que evidencian nuestra decadencia, como personas y como colectivo, como ciudadanos y como nación.
Más allá de su carácter global, a pesar de la incidencia de las políticas llevadas a cabo por los países líderes en la economía mundial, la crisis económica que azota a nuestro país ha venido a sacar a flote lo que no queríamos ver: una enfermedad social.
El desprestigio general de nuestras instituciones, la desafección del sistema político, la irritación y el odio a los partidos, los reyezuelos de taifas, la pérdida de valores (educación, respeto, defensa de los derechos, cumplimiento del deber, tolerancia, honradez…) y la sarta de eufemismos con los que se rebaja la importancia del daño causado y se ensalza la chabacanería y el cerrilismo mental, conforman el pobre retrato de nuestro país. Y lo peor es la corrosión del carácter que se aprecia en la población: gente que ya no cree en nada y que no confía en nadie, personas que han tirado la toalla y se unen al desinterés, imitadores de la violencia y del papanatismo reinante, corruptos corrompedores y los que se dejan corromper, el apogeo de la indiferencia, el aprendizaje de la pasividad.
Todo eso estaba ahí, delante de nuestras narices, hace tiempo, pero ni los avisos de nuestro escaso número de líderes morales, ni la continua aparición de conflictos en diversos escenarios, ni el gesto de desencanto y decepción que se adivina en el rostro de la gente, ni siquiera el aumento de las muestras de crispación social, han bastado, bastan aún, para frenar la deriva de la dolencia. Estamos tan cerca de nuestro día a día que no hemos aprendido a pronosticar y parar a tiempo nuestra enfermedad social.
El diagnóstico es certero y aparece en múltiples partes, basta con echar un vistazo a los medios de comunicación y pararse a reflexionar. Entonces, nos preguntamos, ¿para cuándo nuestra regeneración moral? Tenemos prensa y democracia, gente honrada y comprometida y una buena parte de nuestra juventud con ganas de cambiar las cosas y de que las virtudes públicas vuelven a ocupar el sitio que nunca debieron perder. La prensa debe aceptar su corresponsabilidad, la democracia hacerla todos, con nuestro comportamiento diario y una alta exigencia moral, dejar paso a la juventud pues va de ida y querrá superar el desánimo que ha invadido el tejido social. Por el bien de todos, ojalá.

Y ahora echemos un vistazo al país en que vivimos:
Los juzgados españoles investigan en la actualidad 1661 casos de corrupción política y financiera, leo en una noticia de reciente aparición. Prevaricación, blanqueo, malversación o cohecho, son, entre otros, los delitos que se le imputan a los presuntos corruptos. Casos Umbra, Poniente, Minutas, Malaya, Ere, Andratx, Fabra, Brugal, Emarsa, Pretoria, Palau, Mercurio, Clotilde, ITV, Campeón, Baltar, Pokemon, Palma Arena, Gürtel, Bárcenas, Ere fraudulentos, Nóos. ¿Sabes lo que son? Sí, seguramente has acertado, son algunos de los nombres de esos casos, entre otros, que nos asaltan cada día en los periódicos por su relevancia social.
En una lista de políticos imputados por casos de corrupción, aparecían hace un mes 62 del PP, 9 del PSOE/PSC, 3 de IU, 8 de CIU/UNIÓ, 4 de Coalición Canaria y hasta otros 20 repartidos entre ERC, BNG, UTPS, Unión Cordobesa, P,ACAI,CCN,ATC,CPM,PAL,CA,PIL,CPCI,PES,BOU, Foro Andaluz,Independientes; unos cuantos, como se ve, entre los grandes números de los partidos mayoritarios, otros aprovechando, quizá, su pequeño tamaño y su irrelevancia a nivel nacional. Así, y esto es lo que nos importa, hasta 127 sujetos- no están todos los que son pero quizá sean todos los que están. En una sola Comunidad Autónoma- digamos el pecado, no el pecador- se han registrado en los últimos 5 años hasta 140 causas relativas a la corrupción de personajes públicos, gestores y políticos.
La componente financiera, por otro lado, también colapsa los juzgados con un listado, todavía creciente, de 72 imputados en bancos y cajas de ahorros. Es una larga lista de presuntos delitos que van desde la falsedad a la administración desleal, desde la apropiación indebida a la estafa, desde las retribuciones irregulares a la prevaricación por el cobro de comisiones. Una compleja situación retratada a la perfección por el dibujante El Roto cuando en una de sus viñetas dice uno de sus identificables personajes: “Nos llevamos millones y el Estado los repuso, ¿cómo pueden decir que el sistema no funciona?
Y ahora se me ocurren unos cuantos puntos para la reflexión:
1.La falta de virtudes públicas produce el nacimiento de vicios y perversiones en el comportamiento social.
2.Es verdad que hay políticos honestos, es verdad que ser político no implica falta de honradez, pero números y nombres demuestran claramente que no estamos ante hechos puntuales sino que en ese oficio hay una línea perversa y pícara que es sencillo traspasar.
3.El efecto iceberg: si han aparecido todos esos, ¿qué, y cuántos, puede haber debajo sin llegar a aparecer.
4.¿Y qué decir de quienes, siendo honrados, han tenido al lado y han visto actuar a los corruptos y han vuelto la cabeza como si no lo quisieran ver?
5.Si la falta de moral sigue adueñándose de políticos y financieros, de empresarios y sindicatos, de jueces, artistas y catedráticos, de policías y gestores sociales, de los supuestos pivotes de la sociedad, adónde va a llegar la inmoralidad.
6. Dan vértigo los engañosos, los de la “democracia bonita”, propalando por todas partes su defensa de asuntos sociales, de la igualdad, la solidaridad y otras cosas sensibles y actuando, por otro lado, como si no fuera con ellos lo que tratan de predicar. Esos que ponen énfasis en público de su honradez y voluntad de servicio cuando dentro de sí conocen perfectamente sus ocultas corruptelas y el aprovechamiento impúdico que hacen de su gestión. Cómo pueden tener la cara dura de dedicarse a hacer eso y sorprenderse luego de nuestro escepticismo y de ser reprochados como faltos de dignidad.
7.Admira ver el progreso humano en los saberes duros y los escasos avances en los llamados saberes blandos, los más lejanos a lo técnico y más cercanos a la sabiduría y al humanismo social ( Jose Luis Sampedro, dixit).
8. España parece estar ahora en el prólogo que se vivió en el mundo hace muchos años en el inicio de las grandes depresiones, la nuestra del 98, la de EEUU en 1939, la de Alemania tras la guerra o la de Japón.
9.Y lo más terrible de todo, el efecto contagio. Qué se le puede pedir al modesto funcionario, al pensionista, al trabajador honrado, al ama de casa, al estudiante, al del pequeño comercio, al del bar o del puesto del mercado, al parado de larga duración, cuando ve lo que ve desde el desempleo o desde su puesto de trabajo: cómo se lo llevan algunos, cómo siempre son los mismos nombres los que aparecen, una, dos y hasta tres o cuatro veces, en lo alto de las empresas, en las instituciones públicas y en los consejos de administración… De ahí nace la decepción, el sentirse engañados, el pesimismo reinante, la desconfianza en el sistema o las formas más extremas de violencia y agresión. Qué les vas a pedir, ¿que se sumen al esfuerzo?, ¿Qué se necesita su concurso?, ¿Qué todos tienen que remar?, ¿Qué su compromiso es necesario para salir de la situación actual?
Si continúan los recortes mientras un día tras otro no dejan de aparecen nuevos corruptos, si, como resultado de ello, aumenta el grado de protesta, la rebelión frente a las decisiones políticas y el malestar general, una de dos, o el Estado se vuelve cada vez más policial ante el aumento de la agitación o se ahondará hasta un extremo inconcebible la descomposición social. Y llegados a ese punto, dónde están los Hombres Ejemplares que nos han de dirigir, los políticos veraces dedicados al servicio público y los prohombres con liderazgo capaces de cuidar del bienestar general.

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