ARTÍCULO: HITOS DEL APRENDER Y MANERAS DE ENSEÑAR.

Las primeras reglas conocidas para el buen gobierno de la enseñanza y el aprendizaje se recogen en el Código de Hammurabi (2100 a.C). Es el primer atisbo del que se tiene constancia de los diversos modos de aprender. Sin embargo, el aprendizaje como lo entendemos hoy no llegó a extenderse por la geografía occidental hasta la Edad Media. A medida que las herramientas y utensilios que se fabricaban eran más complejos, los maestros artesanos de los gremios se transformaron en maestros que enseñaban su conocimiento a cambio de la ayuda del alumno durante la producción.
En el siglo V antes de Cristo, Lao Tsé escribió: “Si me hablas, escucharé. Si me muestras, miraré. Pero si me dejas que lo experimente, aprenderé”. Otros filósofos chinos, Confucio, por ejemplo, llegaban a usar un método que se parece, curiosamente, a lo que hoy día se llama el método del caso: se presentaba un acertijo, una paradoja o adivinanza, y los alumnos lo debatían tratando de explorar las posibles soluciones.
Alrededor del año 300 (a. C), el griego Sócrates se ocupaba de sus alumnos con un método cuya fama ha llegado a nuestros días: no sé nada, decía, pero preguntando a otros aprenderé a generar mi propio entendimiento. Uno de sus seguidores, Platón, maestro posteriormente de Aristóteles, dio nombre al método de su maestro, dialéctico, lo denominaba, y lo consideraba la cúspide de la adquisición del conocimiento. Una de las características principales del método dialéctico es que enfatizaba el aprendizaje colectivo en contraposición a la actividad intelectual solitaria. Platón, ferviente creyente en que el conocimiento era innato en el nacimiento y que se perfeccionaba después a través de la experiencia a lo largo de la vida, fundó lo que se reconoce como antecedente de la universidad, su célebre Academia.
Cuando empezaron organizarse las escuelas y colegios en torno al siglo X de nuestra era, se fueron olvidando los métodos de los maestros antiguos y la enseñanza pasó a realizarse mediante la transmisión de los contenidos de un profesor a los estudiantes, un método que sostenía que los estudiantes eran recipientes vacíos y que era el maestro el que derramaba la sabiduría dentro de ellos. Los alumnos recibían las lecciones, que viene de lectura, con sumisión y pasividad. Se decía dictar una lección: el maestro dictaba a los afanosos alumnos para que tomaran notas sobre el verdadero saber.Nacía así la pedagogía, un método universal en el que el maestro es la persona responsable de todas las decisiones relativas al aprendizaje. Hoy en día, en cambio, el término pedagogía tiene un sentido más lato y menos pasivo.
Dejamos a un lado el Pansofismo, teoría del siglo XVII que advertía a los maestros acerca del desarrollo de los sentidos de sus pupilos en vez de tanta memorización, al empirista Locke (arguía que el conocimiento de las cosas le llegaba mejor a los hombres a través de los sentidos) y a la teoría sobre la educación predicada por J.J.Rousseau, que enfatizaba la importancia de la expresión más que la de la represión si se quería lograr un pensamiento libre, y nos centramos en los principios enunciados por Johan H. Pestalozzi (aunque solamente sea porque, al parecer de muchos, deberían de continuar teniéndose en cuenta en la actualidad).
Cuatro son esos principios: mostrar los objetos concretos antes de introducir los conceptos abstractos, empezar por lo inmediato por delante de lo remoto, plantear ejercicios sencillos antes de pasar a los complejos y proceder siempre con lentitud, acumulando el conocimiento poco a poco y gradualmente.
El ejército prusiano, ya en los mil ochocientos, comenzó a aplicar juegos de situación al entrenamiento militar; mapas, espacios coloreados, dibujos de grupos de tropas servían a los oficiales alumnos para ejercitarse en el empleo de tácticas y el desarrollo de estrategias; la Teoría de los Juegos es un método matemático para la toma de decisiones en el que se analiza una situación en competencia para seleccionar las acciones a tomar. Como tal se usa hoy en día en la planificación política, financiera, de gestión o militar.
De la misma época procede J. Friedrich Herbart, quizá el primer científico en plantear que en el suceso pedagógico había que distinguir el proceso de enseñanza del contenido o materia del que tratara la instrucción. La motivación, los procesos psicológicos, la calidad en el diseño de los programas pedagógicos deberían de ser tenidos en cuenta en función de la aptitudes, las habilidades y los intereses del alumno en virtud de un principio esencial: uno aprende cuando necesita saber. Cuando John Stuart Mill enunciaba que partes o ideas más simples pueden combinarse para crear una nueva totalidad ( por ejemplo, luces rojas, verdes y azules nos proporcionan al combinarlas una luz blanca), dio a luz, nunca mejor dicho, un principio central de la teoría de la gestalt: El todo es más que la suma de las partes.
En 1883 apareció en Estados Unidos el primer programa de enseñanza por correspondencia; las diferencias idiomáticas de un país en crecimiento, el cruce de diversas culturas, la necesidad de armonizar a la sociedad sobre una base de conocimiento común y, en especial, las enormes distancias del país, provocaron al tiempo un rápido desarrollo del nuevo modelo educativo y la repetida y fiable validación de los logros que se obtenían. Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos asistieron a un veloz y extensivo desarrollo del nuevo método. Muchos pedagogos de hoy consideran a la enseñanza por correspondencia el método precursor de la educación a distancia, moderno sistema en el que se usan las bases de aquella a través de diversas tecnologías de comunicación, el teléfono, la radio, la televisión y, más recientemente, el computador.
Los nombres de Charles Allen, John Dewey (funcionalismo), Frederick W. Taylor e Ivan Pavlov (estímulo-respuesta) junto a J. B. Watson, con su aproximación del behaviorismo, proporcionaron un fuerte impulso a la pedagogía basado en el análisis, el cálculo, la psicología del aprendizaje y la experimentación.
Entramos así en el pasado siglo XX, la época en la que más se han desarrollado los hallazgos y enfoques de la pedagogía, la enseñanza y la educación, tanto en los centros de estudio como en los de preparación para el entorno empresarial. Son los investigadores de ese siglo los que examinan las teorías pedagógicas habidas en la historia y crean, a partir de ellas y por encima, el cuerpo de conocimientos que han dado a la pedagogía el carácter de ciencia que sustenta hoy.
Enumero solamente a algunos de los muchos especialistas que comparten esa situación:
• E. Thorndike, para quien la educación debería perseguir solamente objetivos socialmente aceptables y llenos de utilidad. Su Ley del Efecto establece que las conductas que conllevan consecuencias agradables serán más susceptibles de ser repetidas en el futuro. Pionero también del aprendizaje activo, expuso que el aprendizaje entre una situación conocida y otra desconocida se produciría mejor cuantos más elementos en común hubiera entre las dos.
• Jean Piaget, psicólogo suizo con fuerte influencia al mismo tiempo en la psicología como en la educación. Un muchacho, decía Piaget, construirá su conocimiento a través de muchos canales ( el acercamiento holístico), lectura, escucha activa, exploración, y experiencias propias o de su entorno. Estableció también en cuatro etapas el desarrollo cognitivo del niño: sensorial-motora, preoperativa, operativa y concreta y operativa formal del pensamiento abstracto.
El pensamiento de Piaget acerca del desarrollo cognitivo propone, pues, que no tiene sentido proporcionarle al ser humano una información que no pueda entender y estar en disposición de usar de inmediato. Solo las experiencias les capacitan para crear esquemas mentales, mo0delos que cambian, se amplían o se sofistican a través de dos vías complementarias, la asimilación y la familiaridad. Son esas ideas las que ayudarán a formarse la corriente del constructivismo cognitivo, una teoría de feliz desarrollo en los nuevos procedimientos aplicados en los centros de estudio hasta la actualidad.
• El aprendizaje por descubrimiento, un método de aprendizaje basado en la resolución de problemas mediante la creación de un ambiente instructivo personal, interno y basado en la teoría constructivista.
• Teoría de la Motivación de A. Maslow. Fundador junto a otros autores de la psicología humanística, su exposición de la jerarquía de necesidades del ser humano ha dado lugar al asentamiento en amplias capas del mundo enseñante que todo aspecto a aprender debe ser primero conocido experiencialmente. “No hay sustituto para la experiencia, no lo hay.”
• La práctica. Afirmación del Dr. Edwin R. Guthrie, para el que todo aprendizaje depende de la práctica. Una vez adquirida esta la asociación es permanente.
No deseo extenderme más, aunque “me deje en el tintero” aportaciones tan esenciales al propósito de este repaso como los de Kurt Lewin, B. Bloom, los sistemas sociotécnicos, las teorías sobre la evaluación de D. Kirpatrick, Skinner, Carl Rogers o el aprendizaje continuo, a lo largo de la vida.
Lo que quiero añadir ahora, en un tono más festivo, es un viejo cuento cuyo conocimiento debo a uno de mis profesores en Psicología de la Organización.
El cuento dice así:
“La patita Edita Plumón no quería educar a sus pequeños como hacían otras patitas, sin ninguna teoría. Así que se matriculó, estudió pedagogía y se doctoró. Cuando los polluelos salieron de sus huevos, ella conocía toda la teoría tras haberse preparado para su misión. Escuchad, les dijo a sus hijos la primera vez que les llevó al lago, una cosa está clara: para nadar hay que estudiar. Debemos analizar el procedimiento desde el punto de vista afectivo, psicomotriz y cognitivo antes de empezar a practicar; afectivo, porque el agua nos divierte, psicomotriz porque debemos nadar con los movimientos adecuados, cognitivo porque necesitáis el cerebro para nadar. Hay que hacer el siguiente análisis: el agua es un elemento llamado H2O y cuando nos encontramos en ella actúa el principio de Arquímedes. Hay que saber, pues, en qué se suspende vuestro cuerpo cuando os metéis en el agua. Y para que lo apreciéis, vamos a hacer un ejercicio.
Mientras ella explicaba la lección los pequeños habían saltado ya al agua y empezado a divertirse nadando de acá para allá. La patita les vio y les grito alarmada, ¡volved a tierra, por el amor de Dios, primero debéis aprender la teoría, si no, nunca aprenderéis a nadar!”

( Si se usa este contenido se ruega mencionar la procedencia)

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