ARTÍCULO: EUROPA Y LA UNION EUROPEA

Denominadas primero Mercado Común, más tarde Comunidades Europeas, después Comunidad Europea y ahora Unión Europea (UE), su construcción es un relato de éxito en el que los antiguos enemigos se convierten en amigos, un relato que está en crisis hoy día; lo que ahora se percibe en el proyecto de la construcción europea es congoja y ansiedad.
El proceso de construcción, bien puede decirse ahora, primero fue un sueño, después una aventura, más tarde parecía un éxito…Hoy suena a fracaso. Del europeísmo se pasó al europapanatismo, para caer en un puro escepticismo tras el que han vuelto a renacer algunos viejos fantasmas, el más temible por ahora las nuevas señales de fascismo. Y es que nos la vendieron como la culminación de la libertad y de la democracia, olvidando que también Europa había sido la cuna del nazismo, la casa del fascismo y el nido del estalinismo. Sin embargo del proyecto de Europa Unida también han salido cosas tan importantes como la defensa del consumidor, el proyecto social europeo, políticas científicas comunes, Erasmus, criterios para el medio ambiente y otras; si no se hubiera hecho Europa, por tanto, habría que hacerla.
Pero lo que no se puede hacer es dejar de ver las cosas que no son positivas, dejar de lado las dificultades como si no tuvieran importancia, porque, hoy por hoy, nos encontramos con más diferencias que similitudes. Europa no es un tapiz sino un mosaico. Visto de lejos parece estar perfecto, pero de cerca se ven los costurones y las teselas entre sus 28 países actuales. Hay que darle tiempo al tiempo en un mundo de urgencias y de acuciantes búsquedas de logros y resultados cortos.
Un ejemplo nos lo da el euro en la época de crisis en la que nos hallamos. Surgido como un instrumento político, la cesión alemana para que los demás países aceptaran su propuesta de anexión de la Alemania del Este tras la caída del Muro de Berlín, el euro, en lugar del marco, trajo a la UE la unión monetaria. Y todo cuanto parecía maravilloso en la época de bonanza, se ha convertido en obstáculos en cuanto la crisis económica asomó por el horizonte. Porque lo que subyace en el fondo es que de las cuatro libertades clásicas, capitales, personas, servicios y mercancías, es la de los capitales la que se lleva la palma, la de las grandes empresas que funcionan en la UE incluso con algo parecido a los paraísos fiscales.
Los dos problemas más graves, sin embargo, son el de la identidad europea y el de la calidad democrática.
El ciudadano de Europa vive el ser europeo como una característica más pero, por el momento al menos, no como su identidad. Esa la sigue dando el estado-nación al que pertenece. Nada más hay que apreciar los problemas de identidad internos, a menor escala, en algunos territorios de diversas naciones de la UE, para darnos cuenta de la dificultad que entraña la aparición de una identidad común. De hecho, mirada la situación desde este punto de vista, la construcción europea no se hace en contra de la existencia de los estados-nación, sino todo lo contrario, para fortalecerlos ante sus propias crisis nacionales internas.
Respecto al segundo asunto, el de la calidad democrática, se dice que hoy día hay déficit democrático, que no son los administrados quienes toman las decisiones, que no solo no hay un ejecutivo, legislativo y judicial común, un equilibrio de poderes, sino un equilibrio de instituciones( parlamento, consejo europeo, consejo de ministros, etc.), un complejo galimatías de parcelas en el que pintan menos los representantes elegidos por los ciudadanos que los expertos, ministros de esto y de lo otro, asesores, burócratas de toda especie que, como dice el vulgo, se lo guisan y se lo comen sin que los votantes tengamos demasiada elección. La escasa democracia que el ciudadano siente ante ese ente tan complejo, abunda en la dificultad de que los ciudadanos de los diversos estados lleguen a identificarse con un modelo institucional común en lugar de seguir haciéndolo con los rasgos distintivos de sus estados de procedencia. Sin embargo sí suelen percibir, en general, un sentido común de superioridad moral, cultural, de bienestar europeo en relación con otras partes del mundo. Viendo cómo están otros, bien está seguir aquí.
Y es que el acceso comunitario común protege porque hay reglas de juego. Y fuera de Europa, en general, como suele decirse, hace mucho frío y hay demasiada oscuridad.
Vemos pues, en resumen, que Europa está hoy más unificada que en el pasado, pero también más dividida, sobre todo a raíz de su apertura hacia los países más orientales del continente. Así se da la paradoja, como dice Hobsbawn, de que no hay una cultura europea sino culturas nacionales con una especial tendencia a manifestarse frente a las demás naciones, a no dejar de ser ellos mismos, pero estar cerca de los otros porque todos son europeos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s