ARTICULO: Las palabras y la economía

Los economistas se sienten en horas bajas.  Su prestigio y valoración han caído por los suelos. No logran prever las crisis, no alcanzan a diagnosticar los síntomas y no conocen vías rápidas para provocar  cuanto antes la necesaria recuperación.

El dogmatismo de algunas de sus teorías, la incapacidad para explicarlas y el tufo a orgullo intelectual que muestran muchos de ellos en los tiempos de bonanza, han estallado en mil pedazos y los han dejado desnudos en cuanto los nubarrones económicos han transmutado en huracanes y tormentas. Muchas de sus opiniones han perdido valor y se pierden en las ondas o entre los escombros.

Llevados de la irresistible atracción que provocan en sus cerebros los asuntos macroeconómicos, tienden a descuidar la microeconomía, la economía diaria y real, única parte de sus teorías que mueve a diario a tantos sufridos ciudadanos que buscan y rebuscan en sus exhaustos bolsillos.

La microeconomía estudia el comportamiento de los hogares, del pequeño empresario, del consumidor, cuyos intereses particulares se pierden en los mercados sin poder vislumbrar en un plazo razonable una solución factible que anule tantas debilidades.

Si los padres de la microeconomía, Adan Smith(1776) y de la macroeconomía, Keynes(1936), se pusieran de acuerdo, probablemente se eliminarían muchas de sus incoherencias y el mercado extraería los mejores aspectos tanto del intervencionismo como de los comportamientos económicos individuales.

Hay gente que dice que, a pesar de que los métodos se aproximan entre los micro y los macro y de que su lenguaje se hace cada día más común, siguen cayendo en el problema de siempre, que envueltos en teorías, análisis y diagnósticos se olvidan de las personas. O lo que es aún peor, las consideran analfabetas,  cuando la historia ha demostrado con creces lo contrario, que saben cómo defenderse, que aprenden de las situaciones y se adaptan.

Inflación, estagflación, monetarismo,recesión, liberalismo financiero, déficits presupuestarios, endeudamiento, son algunas de las muchas palabras que componen una jerga que parece creada para ser comprendida solamente por ellos, por los economistas profesionales. Pero tanta palabrería, la incontestable realidad, la ambigüedad y el titubeo definen hoy día la situación y son ellos y sus abstractas formulaciones las que han dado paso a unos nuevos y sospechosos agentes en la economía mundial, los jugadores del mercado y la economía experimental.

(Si usas estos comentarios, ruego menciones la procedencia).

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