ARTÍCULO : ¿La segunda juventud ó la tercera edad?

Les vemos en nuestros viajes, en la arena de las playas, saltando entre monumentales ruinas o admirando una catedral, en aviones de un lado para otro, en las estaciones de esquí, en las calles europeas, de América o de Extremo Oriente, dispuestos a disfrutar de sí mismos, a explotar con sabiduría el nivel económico de que disponen y los medios que la sociedad pone a su alcance. Son lo que se ha dado en llamar LA SEGUNDA JUVENTUD. Es increíble observar como la sociedad va bajando poco a poco, con los criterios del consumo y de la sanidad, la edad frontera para tal denominación. Una bolsa de personas, desde 55 años en adelante, que crece con velocidad, bien sea por la mera edad bien por  erráticas políticas acerca de la jubilación.

Los avances en la salud y en los sistemas de comunicación les permiten sentirse jóvenes aún, psicológica y emocionalmente, jóvenes de corazón y abiertos a la novedad. Cuanto más se progresa en edad, nos recuerda Cioran, es más fácil sentirse liberado de todo cuando, en realidad, no se está liberado de nada. Porque están deseosos de que se les tenga en cuenta, de ser vistos y apreciados, de que los medios, la cultura y el marketing se fijen en ellos, que se diseñen productos o acciones específicas para ellos. Incluso llegan a pensar que constituyen un nuevo poder en la sociedad, implicados como están en  hallar otro modo de vivir y en ejecutar un nuevo rol que ellos mismos se encargarán de inventar. Lejos de dejarse etiquetar, tratan de lograr y mantener su propia personalidad como grupo social.

Soy demasiado joven para ser viejo, dicen. Y es que desde el punto de vista psicológico quieren desenvolverse con autenticidad, con independencia y flexibilidad, con exigencia y comprensión, controlar sus propias vidas, ayudarse, comprar, regalar…¡Vivir!

Pero aunque no les conviene confundir el sentirse joven con el ser joven, so pena de ir por el mundo jugando a ser lo que ya no se es, la idea de una segunda parte de la vida se abre paso entre ellos rechazando lo de la tercera edad, un benevolente eufemismo que tienden a retrasar cada día más. Menos retirarse, dicen, y más renovarse; vivir de otra manera con alicientes que antes, bajo el peso del tiempo escaso y de las obligaciones, no podían disfrutar.

El dinero, la acumulación, el llegar a más, pierden; el tiempo de ocio, el disfrute de la naturaleza, los actos de solidaridad, ganan. Donde antes existían solamente la lucha por el dinero y por la posición social, ahora son el tiempo, el conocimiento y la experiencia, el caudal de energía física restante, los nuevos motores de una existencia más vital. Su progresivo acercamiento a las redes sociales y a internet, a la telefonía móvil, a los e-readers, les ha puesto en contacto con el mundo con mayor facilidad. Una segunda juventud basada más, en suma, en la búsqueda de nuevas experiencias que en la mera acumulación. Pensar, comparar, probar y facilitar a otros lo que el mundo ofrece, les hace ser, además, buenos prescriptores para el resto de las personas de su generación.

Reconciliados al fin con el concepto del Tiempo, tan clave y tan importante para el ser humano, no tratan de engañarlo con inútiles tretas sino de llenarlo con paciencia y sabiduría. Tiempo para la salud, para comer mejor, para caminar y hacer deporte, para impedir el avance de la obesidad, para mover la mente, para desarrollar opiniones propias y tener sentido crítico, para valorar la calidad en los productos, en los servicios y en las relaciones con los demás. Y descubren la lentitud, el placer de recuperar las tareas arrinconadas en la primera juventud o el de ayudar, gustosa y gratuitamente, a cubrir deficiencias de la sociedad.

Míralos bien, respétalos y aprecia su labor. Son muy diferentes en actitudes, expectativas y pautas de vida respecto a las generaciones que les precedieron. Son los mismos que hace treinta o cuarenta años, cambiaron la cultura juvenil de entonces (música, arte, cine, costumbres…); son quienes ahora están cambiando la cultura de los mayores en la que pronto te encontrarás tú.

A ellos les ha correspondido sembrar; quienes vengan detrás solo tendrán que cosechar.

(SI USAS ESTE CONTENIDO, TE RUEGO MENCIONES SU PROCEDENCIA)

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