NOTICIA: Palabras del autor en la presentación de “El Director de Malls”

Extracto de las palabras de José M. Hernández, escritor, pronunciadas el día 12 de febrero de 2013 en la presentación de su novela EL DIRECTOR DE MALLS:

 “Queridos amigos : Nos reúne hoy la presentación de un libro, la segunda de mis novelas que logra ver la luz. Una nueva entrega que espero que cumpla las condiciones que toda novela debe tener, UNA HISTORIA ATRACTIVA, QUE CAPTE LA ATENCIÓN, QUE ENTRETENGA AL LECTOR  Y DE LA QUE SE EXTRAIGA ALGÚN MENSAJE O REFLEXIÓN. Toda novela es una historia y un discurso; la historia la proporcionan los personajes, que tienden a confundirse con los de la vida real para ganar verosimilitud. El discurso viene del narrador del libro y de su comunicación con el lector.

El Director de Malls es una novela de personajes que muestran una imagen del mundo con el trasfondo del comercio. El vendedor, el director, el cliente , no son abstractos ni arquetipos, sino metáforas de la realidad, seres de carne y hueso que actúan, viven , piensan y deciden, como hacemos las personas cualquier día, a cualquier hora, en el comercio de cualquier ciudad.

Hay quienes dicen que las novelas se escriben a partir de una frase, que cuando el autor da con ella el resto viene rodado a continuación. Si tal cosa fuera cierta, la frase manantial de esta novela sería ésta: “No recuerdo haber deseado nunca dedicarme a otra profesión que no fuera el comercio”.

De esas palabras del protagonista del libro brotan el resto de sus páginas.382358_581789608517028_1040173830_nMalls

PERO DEJEMOS ESO Y HABLEMOS DE  EL DIRECTOR DE MALLS:

En los últimos años del siglo 19 se vivía en el mundo una euforia finisecular; el nuevo siglo traía anuncios de cambio y promesas  de progreso. Un tiempo en el que el comerciante buscaba las mercancías donde se daban en abundancia y las ponía a la venta donde había escasez, cuando era el oficio lo que formaba a los hombres y el comercio parecía una profesión sencilla, de largos horarios, hablar mucho con la gente y cuidar los almacenillos. Cuando en 1893 publicaba Zola “El paraíso de las damas”, ya vislumbraba el auge que tendrían los grandes almacenes, el efecto que causarían en el comercio tradicional y el revulsivo que supondrían para el mundo comercial. En nuestro país las cosas iban más lentas; bastante tenían aquellas gentes con cerrar el recuerdo de la pérdida de las colonias y suturar las heridas de la guerra del norte de Africa.

El catalán Sempronio, cronista de la ciudad, describía unos años después el revuelo provocado por las sigleras, las vendedoras de Almacenes El Siglo, en Barcelona, cuando la gente se agolpaba para verlas salir del trabajo, porque eran guapas, eran educadas y vestían uniforme, ¡toda una novedad!

Eran las mismas fechas en las que  el escritor Hermann Hesse nos dejaba, en medio de su depresión, uno de los más bonitos ejemplos literarios acerca del  comercio. Un fragmento de su poema dice así:

“Aprendí ante todo, que los pequeños juguetes/ las cosas de moda o de lujo,

no son solo chucherías y cursiladas,

ni solo un hallazgo de los fabricantes y comerciantes, ansiosos  de ganar dinero,

sino que son legítimos, bellos, diversos/

un mundo pequeño, o más bien grande,/ de cosas/

cuyo único fin es servir al amor.

Desde el perfume hasta el zapato de baile,

desde el anillo a la pitillera,

desde la hebilla del cinturón hasta el bolso…

Ese bolso no es bolso, el monedero no es monedero,

las flores no son flores, el abanico no es abanico.

Todo es materia plástica del Amor, de la Magia, del Estímulo.

Es mensajero, contrabandista, arma, grito de batalla.”

Una magnífica imagen de la época que yo llamo del ROMANTICISMO en el comercio, cuando los fundadores creían en el futuro a pies juntillas, los encargados luchaban por el negocio como si fuera suyo, los vendedores sentían el orgullo de pertenecer a una enseña y los clientes y compradores aireaban las excelencias de los establecimientos que visitaban. Por eso, porque esa época pasó y no volverá nunca más, el director de Malls declarará en su discurso: “Nos han robado la nostalgia”.

Algo más adelantecuando yo tenía  siete u ocho años, mi madre abrió una tienda en Salamanca, mi tierra natal. Recuerdo una pared cubierta por entero de pequeñas cajas en las que cobraban vida dedales y canillas, calcetines, encajes, ovillos de lana y algodón, pañuelos, agujas, perlés, rodilleras de badana, fieltros, lencería, abalorios, botones…Y me veo extasiado ante aquella miscelánea de productos, sinfonía de colores, con asombro infantil; cada color, cada palabra o argumento que escuchaba, cada acción, cada movimiento, inundaban mis sentidos y se me quedaban dentro.

Encima del mostrador había una pecera de cristal con ranura, con una leyenda que decía:

De gotas está hecho el Tormes,  de gotas está hecho el mar,

La gotita que tu eches, es una gotita más.

Apenas llegaba a la altura del mostrador, pero veía crecer el caudal y no podía entender por qué metían allí las monedas si mi madre, cuando hacía una venta, tenía un cajón para guardarlas. Pasaría algo más de tiempo hasta comprender la realidad, pero nunca he vuelto a encontrar una mejor explicación de lo que es la Solidaridad. Y es que cuando uno tiene una buena razón para que algo se fije en la memoria, permanecerá archivado en ella durante toda la vida. Mi posterior dedicación profesional al mundo del comercio le confieren a aquellas tempranas experiencias, sin ninguna duda a mi entender, el carácter de Premonición.

Los últimos años del siglo 20, en fin, acabamos de vivirlos,  han sido una época exultante en la que hemos empezado a mirar  al mundo con los anteojos de la globalización. “Hoy todo es comercio”- leemos en el libro- y el mundo entero es nuestro proveedor.

Son los años, también, en los que nos hemos visto inundados por el PRINCIPIO DE LA REALIDAD: las nuevas formas comerciales, el progreso de las tecnologías, la ética comercial y los procesos de promoción y comunicación, la organización y la productividad, la competencia y otra amplia serie de conceptos se han abierto camino y amenazan con transformar, quizá para siempre, lo que el comercio siempre fue.

PUES BIEN, de la gran historia de todos esos años arranca la pequeña historia de esta novela. Lo que sucedió en ellos es el decorado sobre el que transcurren sus tramas y su argumento. “Un mundo perfecto, salvo por una cosa: que hace tiempo que empezó a cambiar y que lo que se mantiene en pie no parece tener demasiado futuro”- dirá el protagonista en una de las últimas frases del libro.

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EL DIRECTOR DE MALLS  está  llamado a ser la segunda entrega de una posible trilogía: La primera “El Telar del Tiempo”, para los que la hayáis leído, discurría en el ambiente de una fábrica textil. La tercera, si en el futuro alcanza a ver la luz, transitará a través de un entorno financiero. Sobre esos escenarios giran los eternos temas del hombre, los que aparecen en la mayoría de los libros de nuestra civilización occidental: la verdad, la justicia, la conciencia y la culpa, la libertad, el amor, el compañerismo, el poder o la responsabilidad…

 Dice el poeta Jean Paul, que los libros son cartas voluminosas que enviamos a los amigos. El Director de Malls es también una carta, mi carta de gratitud y de reconocimiento a todas las personas bienintencionadas con las que he tenido la fortuna de compartir mi prolongada aventura profesional.  Sin embargo, no es un libro autobiográfico, no presenta hechos reales, no describe situaciones que yo haya podido vivir, ni siquiera conocer. Pero no podría negar, ni tampoco quiero hacerlo, que las huellas de mi memoria son la base de este relato, con toda probabilidad. Los personajes son ficticios, pero también de carne y hueso, las situaciones irreales, pero cobran vida real, las escenas inventadas, pero, como dice el clásico,  nada hay nuevo bajo el sol.

Alguien dejó escrito que todo libro es como la vida misma,  que nunca está terminado:

Le has visto nacer en tu imaginación,

le has ayudado a crecer,

y hoy, precisamente hoy,

le ves soltar amarras y alejarse de ti.

Hoy desaparece el autor y comienza su propia vida en las manos y ante los ojos del lector.

El Director de Malls, queridos amigos, de ahora en adelante, os pertenece a vosotros.”

(Si deseas ver el video completo, puedes localizarlo en youtube)

( Si usas este contenido, te ruego menciones su procedencia).

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