NOTICIA : Prólogo de El Director de Malls

PRÓLOGO incluido en la publicación de El Director de Malls:

A mediados del siglo XIX se abrieron en Francia cinco grandes establecimientos. Le Bon Marché fue el primero  de ellos. Los personajes, costumbres y leyendas de las pequeñas  tiendas parisinas, negocios que destacaban por un método de trabajo en el que la atención al cliente, la calidad del producto y el servicio eran señas de identidad, fueron, probablemente,  un importante legado heredado por los fundadores de los primeros grandes almacenes. Unos años más tarde el nuevo modelo ya se había extendido  por otros países de Europa y por Estados Unidos. De la suma de departamentos y secciones que exponían toda clase de mercancías bajo un mismo techo, nacía la que, años más tarde, estaba llamada a ser una insólita revolución y un eslabón definitivo en la historia del comercio.  

Cuando Émile Zola publica su novela El Paraíso de las Damas en 1883,  el genial autor francés recoge ya el nuevo paisaje: una burguesía que cede a las tentaciones de la ostentación, las frecuentes visitas a los nuevos establecimientos que se convierten en paradigma de la riqueza, y unos asalariados, vendedores y dependientes, que arrastran la esquizofrenia de trabajar rodeados de un lujo al que ellos jamás podrán acceder. Con su advenimiento aparecía también la lucha de los comerciantes más modestos en defensa de sus intereses contra la nueva fórmula comercial, humildes tiendas con mucha antigüedad, casi siempre mantenidas por varias generaciones de una misma familia y con una clientela fiel.

Aquejada por la depresión producida por la inestabilidad política y las pérdidas sucesivas de las últimas colonias, España tardaría aún unos años en unirse a la nueva corriente; ni los aires de progreso que recorrían Europa traspasaban los Pirineos, ni  la euforia finisecular del cambio de siglo surtió en el comercio español el menor efecto.  Y cuando en los años treinta del siguiente siglo comenzaron a abrirse en las dos grandes capitales españolas tales establecimientos, pronto se vendrían abajo sus halagüeñas perspectivas iniciales bajo el desbarajuste de la quiebra financiera, los Almacenes Madrid-París en la Gran Vía madrileña, y  del voraz incendio que redujo a humo y escombros en Barcelona los afamados Almacenes El Siglo. Sería por tanto más tarde, terminada la guerra civil y durante los años cuarenta y cincuenta, cuando las calles asistirían al alumbramiento de varias grandes tiendas por departamentos  en el país. Los nombres de Almacenes Jorba, Almacenes Rodríguez, Almacenes Simeón, Galerías Preciados y Almacenes Arias, entre otros, han quedado también ya para el recuerdo en las hemerotecas y en las  fotografías en sepia o blanco y negro.

 Y qué ocurriría, se preguntó un día José M. Hernández, el autor, si nos diéramos un paseo imaginario por la historia interior de nuestro comercio. Bien es cierto que no le han faltado al tema  diversos acercamientos de la literatura y el cine, y que, por otra parte, nuestras calles y avenidas están llenas de gigantescos edificios  bajo  las nuevas fórmulas de mercadeo aparecidas hasta hoy. Todo el mundo los conoce, mucha gente los visita y es fácil identificarlos. Pero lo que quizá se echa en falta es una aproximación a ellos con el afán de conocerlos por dentro y el cariño del agradecimiento.

 EL DIRECTOR DE MALLS es una novela atípica, porque trata de todo eso. El autor ha bebido en esas fuentes, ha digerido sus reglas y observado sus comportamientos, ha compartido la vida con vendedores y cajeras, almaceneros y encargados, administrativos y directores, pero en su haber hace constar, por encima de todo ello, dos particularidades claramente ventajosas: la atracción que siente por toda industria humana que signifique avance y progreso y el entrañable afecto que confiesa por los hombres y mujeres del comercio.

Hoy todo es comercio y el mundo entero es nuestro proveedor, leemos en la novela. Lo que Émile Zola llamaba el paraíso hace dos siglos, es hoy para todos nosotros un símbolo del bienestar.

 El Director de Malls, publicado en febrero, 2013. ISBN  978-84-15244-71-4 

( En este post es obligada por mi parte la petición de que se utilice este texto y se mencione su procedencia; al fin y al cabo, pienso yo, no hay mejor publicidad ni mejor promoción para mis libros que lo que llamamos “boca-oreja” en lenguaje coloquial. Si los lees y te gustaron, ¡ por favor, corre la voz! Muchas gracias.)

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